Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
La tristeza atracó en el muelle,
se descargan sus bultos en la orilla.
Todos tienen domicilio conocido.
La brisa del mar se queda detenida,
mueve mis cabellos luminosos.
Me sangra, la muerte maldecida.
Nubarrones sobre el mar, garúa fría.
El vestido se me pega a las costillas,
el gesto me semeja pesadillas.
Estruendo de relámpagos, escalofrío.
No espero ya nada, llegó lo mío.
La gente me mira con desprecio.
La carga produce pestilencia,
me increpan, me maldicen
y arrastro la carga sin decencia.
El viento me levanta mi vestido
me desnuda, me muestra sin decoro
todos me miran con lujuria
me cubre solo el llanto que yo lloro.
Me insultan inclementes, me aborrecen
miro sus muecas, sus señales soeces
no hay espanto peor que el de esta carga.
La tristeza me hace alucinar estupideces.
se descargan sus bultos en la orilla.
Todos tienen domicilio conocido.
La brisa del mar se queda detenida,
mueve mis cabellos luminosos.
Me sangra, la muerte maldecida.
Nubarrones sobre el mar, garúa fría.
El vestido se me pega a las costillas,
el gesto me semeja pesadillas.
Estruendo de relámpagos, escalofrío.
No espero ya nada, llegó lo mío.
La gente me mira con desprecio.
La carga produce pestilencia,
me increpan, me maldicen
y arrastro la carga sin decencia.
El viento me levanta mi vestido
me desnuda, me muestra sin decoro
todos me miran con lujuria
me cubre solo el llanto que yo lloro.
Me insultan inclementes, me aborrecen
miro sus muecas, sus señales soeces
no hay espanto peor que el de esta carga.
La tristeza me hace alucinar estupideces.