danie
solo un pensamiento...
En esta habitación dudosa de humanismo,
abarrotada con el humo y las telarañas.
Una pocilga sin más para los puercos
que no gustan del cielo ni las flores.
Dos gramos de benzoilmetilecgonina
y ves como los zombis trepan por el monitor de la tv;
ellos buscan morderte la sien.
—¿Lo consiguieron?—
Esas preguntas jamás tendrán respuesta.
Lo mismo ocurre
cuando tu indio, que nunca educaste,
quiere invocar la danza de la guerra
y se olvida que todos yacemos como bestias.
¡¡¡Y a la mierda las supuestas rimas!!!
Total; todo vale en nuestra era.
Es que…¿de qué sirve comer mendrugos
desde un cuenco abriguen?
¿De qué sirve rezar de rodillas
“tan devotos somos” al idealismo?
Cuando el licor ya perdió sus efectos
y la droga no es más que unos escasos gramos
que hacen fantasear hasta el hambre…
y la cerveza no alcanza, ni el vodka
ni el ron ni tampoco el wiski barato.
En esta habitación dudosa de humanismo
que le hace falta aire,
que le hace falta un buen plumero que limpie el polvo
de los rincones. Que le hace falta bastante luz de sol.
En esta habitación que no se la juega nada, naditas,
y solo textos mediocres escribe.
Y bien, así andamos, agarrados a los graznidos
de una bandada de cuervos que nos hablan de la muerte
pero no conocen la vida.
Es que a guadañazos anda la muerte
viendo a quién decapita primero. No, no se vale, eso no es vida.
No se asusten compañeros, la vida es un tirar y aflojar,
y eso lo sé…
pero deténganse un minuto
y vean por un instante si en esa habitación
en la que pernoctan, sueñan, garchan y viven
no hay algún huérfano, de más o de menos,
que no le agarró pulmonía.
Algún huérfano, como la palabra lo dice “bastardo de padres”
algún hermano, hijo, prójimo
que asfixiado murió entre tanta mugre, polvo,
colillas de tantos cigarrillos malgastados.
abarrotada con el humo y las telarañas.
Una pocilga sin más para los puercos
que no gustan del cielo ni las flores.
Dos gramos de benzoilmetilecgonina
y ves como los zombis trepan por el monitor de la tv;
ellos buscan morderte la sien.
—¿Lo consiguieron?—
Esas preguntas jamás tendrán respuesta.
Lo mismo ocurre
cuando tu indio, que nunca educaste,
quiere invocar la danza de la guerra
y se olvida que todos yacemos como bestias.
¡¡¡Y a la mierda las supuestas rimas!!!
Total; todo vale en nuestra era.
Es que…¿de qué sirve comer mendrugos
desde un cuenco abriguen?
¿De qué sirve rezar de rodillas
“tan devotos somos” al idealismo?
Cuando el licor ya perdió sus efectos
y la droga no es más que unos escasos gramos
que hacen fantasear hasta el hambre…
y la cerveza no alcanza, ni el vodka
ni el ron ni tampoco el wiski barato.
En esta habitación dudosa de humanismo
que le hace falta aire,
que le hace falta un buen plumero que limpie el polvo
de los rincones. Que le hace falta bastante luz de sol.
En esta habitación que no se la juega nada, naditas,
y solo textos mediocres escribe.
Y bien, así andamos, agarrados a los graznidos
de una bandada de cuervos que nos hablan de la muerte
pero no conocen la vida.
Es que a guadañazos anda la muerte
viendo a quién decapita primero. No, no se vale, eso no es vida.
No se asusten compañeros, la vida es un tirar y aflojar,
y eso lo sé…
pero deténganse un minuto
y vean por un instante si en esa habitación
en la que pernoctan, sueñan, garchan y viven
no hay algún huérfano, de más o de menos,
que no le agarró pulmonía.
Algún huérfano, como la palabra lo dice “bastardo de padres”
algún hermano, hijo, prójimo
que asfixiado murió entre tanta mugre, polvo,
colillas de tantos cigarrillos malgastados.