mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
En esta noche
Me siento en esta noche de recuerdos
a perfilar en un papel mi biografía.
Y sé, que no sé de odas ni de rimas
ni de versos, sonetos o poesías.
Mas desde ahora lo que escriba
tendrá el dulce sabor de la vendimia.
Es que hace algún tiempo descubrí
el amor escondido entre unos libros
donde dos aprendices, como alquimia
transformaban la amistad en armonía
desde el temple victorioso de sus vidas.
No hay más puro trofeo que esos días
dos almas ensambladas como espuma
en un mar cotidiano de alianza convenida,
desenredaban ambiguas emociones
bajo una faceta de amor desconocida.
Entre ellos la mirada, siempre hoguera,
y los deseos, mansamente amanecidos
se transformaban en mares de frescura.
Y desde el ímpetu inocente, adormecido
resurgía triunfante la templanza
como un halo de cristal y de bravura.
Quién sabe en que playas de ternura
hubiesen zozobrado con desvelo
de haber abordado el mismo vuelo!!
Mas hoy sé que la semilla virginal
de aquellos días, de libros y de ensueño,
ha encallado en el mas puro de los cielos,
bajo un arrullo final, de amor anochecido.
Me siento en esta noche de recuerdos
a perfilar en un papel mi biografía.
Y sé, que no sé de odas ni de rimas
ni de versos, sonetos o poesías.
Mas desde ahora lo que escriba
tendrá el dulce sabor de la vendimia.
Es que hace algún tiempo descubrí
el amor escondido entre unos libros
donde dos aprendices, como alquimia
transformaban la amistad en armonía
desde el temple victorioso de sus vidas.
No hay más puro trofeo que esos días
dos almas ensambladas como espuma
en un mar cotidiano de alianza convenida,
desenredaban ambiguas emociones
bajo una faceta de amor desconocida.
Entre ellos la mirada, siempre hoguera,
y los deseos, mansamente amanecidos
se transformaban en mares de frescura.
Y desde el ímpetu inocente, adormecido
resurgía triunfante la templanza
como un halo de cristal y de bravura.
Quién sabe en que playas de ternura
hubiesen zozobrado con desvelo
de haber abordado el mismo vuelo!!
Mas hoy sé que la semilla virginal
de aquellos días, de libros y de ensueño,
ha encallado en el mas puro de los cielos,
bajo un arrullo final, de amor anochecido.
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