Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
En Gaza de luto despierta el día
llorando ausencias.
Por las calles solo se pasean
el eco de ráfagas de guadaña
y el agrio aroma de la muerte.
La noche anterior
coleccionistas de masacres
recogieron su cosecha de sangre.
Sin embargo, la culpa no amanece
para que los culpables, impunes,
puedan continuar con su juego
de guerra genocida.
y en Gaza hay ojitos cerrados
que ya no duermen
y, aunque de leche,
dientes son clavándose
en pupilas anegadas de espanto,
mandíbulas que estallan
en lluvias de clamores,
imágenes dolientes que no turbias
y monstruosas como esos retratos
de altos dignatarios en sus tronos
deshaciéndose en detritos.
Y en Gaza el silencio es rojo
y también el aire
y rojas son las calles
y las noches con sus lunas
y el mundo es una pintura negra
donde entre versos y escombros
vagan sin descanso
las sombras tristes de unos niños
con la sonrisa congelada por la muerte.
llorando ausencias.
Por las calles solo se pasean
el eco de ráfagas de guadaña
y el agrio aroma de la muerte.
La noche anterior
coleccionistas de masacres
recogieron su cosecha de sangre.
Sin embargo, la culpa no amanece
para que los culpables, impunes,
puedan continuar con su juego
de guerra genocida.
y en Gaza hay ojitos cerrados
que ya no duermen
y, aunque de leche,
dientes son clavándose
en pupilas anegadas de espanto,
mandíbulas que estallan
en lluvias de clamores,
imágenes dolientes que no turbias
y monstruosas como esos retratos
de altos dignatarios en sus tronos
deshaciéndose en detritos.
Y en Gaza el silencio es rojo
y también el aire
y rojas son las calles
y las noches con sus lunas
y el mundo es una pintura negra
donde entre versos y escombros
vagan sin descanso
las sombras tristes de unos niños
con la sonrisa congelada por la muerte.
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