En la diligencia del viento
Es la noche sin su luna, dueña del pensamiento,
dueña de noches penadas con versos soñadores
provenientes de entre las negras frondas del lamento,
salientes desde mi ventana entre mirlos cantores.
Ahí van mis versos, en la diligencia del viento,
surcando cielos cuando el alba despunta fulgores,
llevando por campos y valles mi lánguido aliento.
¿Por qué campos, por qué valles hay caminos de flores?
Allí van mis versos, versos de alegrías y penas
que fueron escritos bajo el abrigo de la luna,
escritos por orquídeas y negras azucenas
en circunstancias de una noche grácil o infortuna.
Vuelan mis sentimientos con sus dichas y condenas,
amparados por el silencio cuyo son acuna
mientras mi pañuelo, les despide en noches serenas
y rezo a la dama, que su luz sea mi fortuna.
Dime luna ¿dónde puedo buscarte, en qué lugares
para que mi alma, no camine sola noche alguna
y mis letras no puedan ser pensadas entre bares?
Luis
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