Minona
Poeta fiel al portal
Hay una flor amarilla,
pequeña y delicada
asomando entre las rendijas
de un suelo pisoteado
por unos pies pesados
cansados de esperar
en la fila que la autoridad
les designó.
Hace rato que llevo aquí,
observando sus pétalos valientes
dorados a la luz del sol.
El hombre que estaba delante
está lejos, a muchos metros
de nosotros (la flor y yo)
y, como aquel príncipe
de un planeta enano
le dedico mi vida, mi espera,
mi amor.
Hasta que suena un impacto
en mi cabeza.
Y duermo,
y sueño con ella,
con su natural belleza,
su vida frágil entre hombres
alejados de sí mismos
de su propia naturaleza.
pequeña y delicada
asomando entre las rendijas
de un suelo pisoteado
por unos pies pesados
cansados de esperar
en la fila que la autoridad
les designó.
Hace rato que llevo aquí,
observando sus pétalos valientes
dorados a la luz del sol.
El hombre que estaba delante
está lejos, a muchos metros
de nosotros (la flor y yo)
y, como aquel príncipe
de un planeta enano
le dedico mi vida, mi espera,
mi amor.
Hasta que suena un impacto
en mi cabeza.
Y duermo,
y sueño con ella,
con su natural belleza,
su vida frágil entre hombres
alejados de sí mismos
de su propia naturaleza.