Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas:
Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda
a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com.
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Por no prestar atención,
por no estar del todo atento,
por querer ganarle al viento
convertido en un avión…
Se evaporó la ilusión
y en un encuentro iracundo
sobreviene el fin de un mundo
y ¡queda yermo un hogar!
Todo puede terminar
en la fracción de un segundo.
Por una gota de alcohol
que a la vida fue una fiesta,
la bienvenida funesta
le brindó al alma el Seol.
Un nubarrón tapó el sol
y en un huracán rotundo,
se inundó el campo fecundo
que con el pan reconcilia,
ya es huérfana una familia
en la fracción de un segundo.
Por la simple distracción
del que de la calle es dueño,
se disipó más de un sueño
que termina en un panteón.
Su conductor, del tesón
del sacrificio fue oriundo,
mejor en datos no abundo
y de análisis me corro:
fin de una vida de ahorro
en la fracción de un segundo.
Por no escuchar un consejo
y no acudir al mecánico,
en un instante de pánico
frenar es un mal reflejo.
Se enfila un nuevo cortejo
avanzando al inframundo,
se cava un hoyo profundo
mientras la pala vigila,
se dilata la pupila
en la fracción de un segundo.
Por querer leer mensajes
enviados al WhatsApp,
se tornó el lujo en ‘scrap’
y se llenó de tatuajes.
Chatarra son los herrajes
que despiden vaho inmundo,
no hay arreglo tremebundo
que le haga chapa y pintura,
vino el fin de la aventura
en la fracción de un segundo.
Por no levantar el pie
sobre el acelerador,
un choque ensordecedor
me ha preguntado: “¿Por qué?”
¿Respuestas? Nunca tendré
y en incógnitas me hundo,
hoy quedé meditabundo
pensando en ese trajín,
en que asecha el duro fin
en la fracción de un segundo.
Por no prestar atención,
por no estar del todo atento,
por querer ganarle al viento
convertido en un avión…
Se evaporó la ilusión
y en un encuentro iracundo
sobreviene el fin de un mundo
y ¡queda yermo un hogar!
Todo puede terminar
en la fracción de un segundo.
Por una gota de alcohol
que a la vida fue una fiesta,
la bienvenida funesta
le brindó al alma el Seol.
Un nubarrón tapó el sol
y en un huracán rotundo,
se inundó el campo fecundo
que con el pan reconcilia,
ya es huérfana una familia
en la fracción de un segundo.
Por la simple distracción
del que de la calle es dueño,
se disipó más de un sueño
que termina en un panteón.
Su conductor, del tesón
del sacrificio fue oriundo,
mejor en datos no abundo
y de análisis me corro:
fin de una vida de ahorro
en la fracción de un segundo.
Por no escuchar un consejo
y no acudir al mecánico,
en un instante de pánico
frenar es un mal reflejo.
Se enfila un nuevo cortejo
avanzando al inframundo,
se cava un hoyo profundo
mientras la pala vigila,
se dilata la pupila
en la fracción de un segundo.
Por querer leer mensajes
enviados al WhatsApp,
se tornó el lujo en ‘scrap’
y se llenó de tatuajes.
Chatarra son los herrajes
que despiden vaho inmundo,
no hay arreglo tremebundo
que le haga chapa y pintura,
vino el fin de la aventura
en la fracción de un segundo.
Por no levantar el pie
sobre el acelerador,
un choque ensordecedor
me ha preguntado: “¿Por qué?”
¿Respuestas? Nunca tendré
y en incógnitas me hundo,
hoy quedé meditabundo
pensando en ese trajín,
en que asecha el duro fin
en la fracción de un segundo.
Por no prestar atención,
por no estar del todo atento,
por querer ganarle al viento
convertido en un avión…
Se evaporó la ilusión
y en un encuentro iracundo
sobreviene el fin de un mundo
y ¡queda yermo un hogar!
Todo puede terminar
en la fracción de un segundo.
Por una gota de alcohol
que a la vida fue una fiesta,
la bienvenida funesta
le brindó al alma el Seol.
Un nubarrón tapó el sol
y en un huracán rotundo,
se inundó el campo fecundo
que con el pan reconcilia,
ya es huérfana una familia
en la fracción de un segundo.
Por la simple distracción
del que de la calle es dueño,
se disipó más de un sueño
que termina en un panteón.
Su conductor, del tesón
del sacrificio fue oriundo,
mejor en datos no abundo
y de análisis me corro:
fin de una vida de ahorro
en la fracción de un segundo.
Por no escuchar un consejo
y no acudir al mecánico,
en un instante de pánico
frenar es un mal reflejo.
Se enfila un nuevo cortejo
avanzando al inframundo,
se cava un hoyo profundo
mientras la pala vigila,
se dilata la pupila
en la fracción de un segundo.
Por querer leer mensajes
enviados al WhatsApp,
se tornó el lujo en ‘scrap’
y se llenó de tatuajes.
Chatarra son los herrajes
que despiden vaho inmundo,
no hay arreglo tremebundo
que le haga chapa y pintura,
vino el fin de la aventura
en la fracción de un segundo.
Por no levantar el pie
sobre el acelerador,
un choque ensordecedor
me ha preguntado: “¿Por qué?”
¿Respuestas? Nunca tendré
y en incógnitas me hundo,
hoy quedé meditabundo
pensando en ese trajín,
en que asecha el duro fin
en la fracción de un segundo.