Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la mesa de la muerte…
En la mesa de la muerte
se reúnen invitados
en secreto: comerciantes
que solo creen
en la ley de la oferta
y la demanda,
rigiendo las ganancias
del mercado;
ideólogos de izquierda
y de derecha,
pensadores proclamando
que sus ideas
de progreso, con o sin
sentido, son las mejores.
En eso compiten
con los que dicen ser la voz
de dioses y profetas;
ellos se atribuyen la defensa
de la verdad mística total
que les ha sido delegada
para manejar todo negocio
celestial.
Como invitados en la mesa
de la muerte,
exponen y deciden quiénes
deben morir o existir,
para ellos poder gozar
de la ambrosía del poder.
La muerte ríe en el adentro
profundo de sus huesos
y los pone, sin que lo sepan,
en lista de espera o de ida
inmediata a la caverna
de su mundo,
para calmar la crispación
de este planeta.
En la mesa de la muerte
se reúnen invitados
en secreto: comerciantes
que solo creen
en la ley de la oferta
y la demanda,
rigiendo las ganancias
del mercado;
ideólogos de izquierda
y de derecha,
pensadores proclamando
que sus ideas
de progreso, con o sin
sentido, son las mejores.
En eso compiten
con los que dicen ser la voz
de dioses y profetas;
ellos se atribuyen la defensa
de la verdad mística total
que les ha sido delegada
para manejar todo negocio
celestial.
Como invitados en la mesa
de la muerte,
exponen y deciden quiénes
deben morir o existir,
para ellos poder gozar
de la ambrosía del poder.
La muerte ríe en el adentro
profundo de sus huesos
y los pone, sin que lo sepan,
en lista de espera o de ida
inmediata a la caverna
de su mundo,
para calmar la crispación
de este planeta.
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