Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En las calles violentas…
En las calles violentas de la ciudad
que olvido sus nombres,
los niños abandonados
piden, roban, pero no matan,
detrás del roído antifaz del grillo
ignorado esconden sus miedos,
el malestar del rechazo;
son inmunes al maltrato,
de las miradas que humillan,
pernoctan en las aceras
de aposentos abiertos,
se ríen de todas las pestes,
les sobra coraje para vivir
donde no llegan,
los que les ven desde lejos,
ellos juegan cuando sueñan
en el cielo de un hogar,
desean el afecto
de un abrazo cercano,
les emociona la mano
del que les brinda su apoyo;
solo les perturba,
la palidez del color conque
amanecen los muertos.
En las calles violentas de la ciudad
que olvido sus nombres,
los niños abandonados
piden, roban, pero no matan,
detrás del roído antifaz del grillo
ignorado esconden sus miedos,
el malestar del rechazo;
son inmunes al maltrato,
de las miradas que humillan,
pernoctan en las aceras
de aposentos abiertos,
se ríen de todas las pestes,
les sobra coraje para vivir
donde no llegan,
los que les ven desde lejos,
ellos juegan cuando sueñan
en el cielo de un hogar,
desean el afecto
de un abrazo cercano,
les emociona la mano
del que les brinda su apoyo;
solo les perturba,
la palidez del color conque
amanecen los muertos.
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