En mi casa había...

Ladime Volcán

Poeta que considera el portal su segunda casa
En mi casa había un inmenso árbol,
para el cual siempre era otoño;
y la habitaba una niña,
para quien siempre era primavera…
Uno botaba las hojas…
Y la otra botaba las medias…
Pero cuando ella lo trepaba, se entendían,
aunque fueran otoño y primavera…

En mi casa había un cristo crucificado,
encima de una gran mesa;
y también había una gran dama
que llevaba su cruz acuestas…
Pero ellos se entendían,
aunque una, fuera de carne…
Y el otro, fuera de cera…

En mi casa había un perro,
que si hubiese sido más inteligente,
si hoy estuviese vivo, clonarlo, tal vez quisieran…
Y a mi casa, la visitaba mi padre,
que de inteligente que era…
Parecía una biblioteca ambulante,
y un libro de enciclopedia…
Y ellos dos se entendían tanto…
Que cuando uno se fue al cielo,
el otro aulló aquí en la tierra…

En mi casa hubo tres hermanas:
piedra, papel y tijera…
De niñas nunca jugaron
-la diferencia en años era seria-
de jóvenes, cuando crecieron,
creció con ellas la brecha…
Y ahora que ya están viejas,
Pareciera que se detestan,
pero en el fondo de esas tres almas
ellas se aman y se respetan;
incapaces de adaptarse reclaman,
pero nunca se pasan de cuenta.

Hoy mi casa ya no existe…
Pero yo aun recuerdo aquel árbol,
que cubría mis primaveras, de hojas secas…
Y a aquel perro añorado, nunca lo alejo
pues siempre, sobre él hago referencias…
Y aunque ahora tengo otra perra,
su puesto, en mi corazón se venera.
De aquel cristo crucificado…
Diré que lo tiene mi madre, salvado con pega;
pero mi adorada dama plateada,
aun lleva su cruz acuestas…
De aquel padre que me visitaba…
De aquella delgada eminencia,
puedo decirles que nunca lo extraño,
porque siempre está presente de veras:
Lo pienso y el me acompaña.
Me salva me ayuda y me vela…
Es como mi ángel de la guarda,
y yo sigo siendo su feliz niña bella…
 
Ladime Volcán;1020321 dijo:
En mi casa había un inmenso árbol,
para el cual siempre era otoño;
y la habitaba una niña,
para quien siempre era primavera…
Uno botaba las hojas…
Y la otra botaba las medias…
Pero cuando ella lo trepaba, se entendían,
aunque fueran otoño y primavera…

En mi casa había un cristo crucificado,
encima de una gran mesa;
y también había una gran dama
que llevaba su cruz acuestas…
Pero ellos se entendían,
aunque una, fuera de carne…
Y el otro, fuera de cera…

En mi casa había un perro,
que si hubiese sido más inteligente,
si hoy estuviese vivo, clonarlo, tal vez quisieran…
Y a mi casa, la visitaba mi padre,
que de inteligente que era…
Parecía una biblioteca ambulante,
y un libro de enciclopedia…
Y ellos dos se entendían tanto…
Que cuando uno se fue al cielo,
el otro aulló en la tierra…

En mi casa hubo tres hermanas:
piedra, papel y tijera…
De niñas nunca jugaron
-la diferencia en años era seria-
de jóvenes, cuando crecieron,
creció con ellas la brecha…
Y ahora que ya están viejas,
Pareciera que se detestan,
pero en el fondo de esas tres almas
ellas se aman y se respetan;
incapaces de adaptarse reclaman,
pero nunca se pasan de cuenta.

Hoy mi casa ya no existe…
Pero yo aun recuerdo aquel árbol,
que cubría mis primaveras, con sus hojas secas…
Y a aquel perro añorado, nunca lo alejo
pues siempre, sobre él hago referencias…
Y aunque ahora tengo otra perra,
su puesto, en mi corazón se venera.
De aquel cristo crucificado…
Diré que lo tiene mi madre, salvado con pega;
pero mi adorada dama plateada,
aun lleva su cruz acuestas…
De aquel padre que me visitaba…
De aquella delgada eminencia,
puedo decirles que nunca lo extraño,
porque siempre está presente de veras:
Lo pienso y el me acompaña.
Me salva me ayuda y me vela…
Es como mi ángel de la guarda,
y yo sigo siendo su feliz niña bella…[/QUOT

Hermoso sentir en tus letras amiga, te mando muchos besos y bendiciones . Zulcas:::hug::::::hug:::
 
Ladime Volcán;1020321 dijo:
En mi casa había un inmenso árbol,
para el cual siempre era otoño;
y la habitaba una niña,
para quien siempre era primavera…
Uno botaba las hojas…
Y la otra botaba las medias…
Pero cuando ella lo trepaba, se entendían,
aunque fueran otoño y primavera…

En mi casa había un cristo crucificado,
encima de una gran mesa;
y también había una gran dama
que llevaba su cruz acuestas…
Pero ellos se entendían,
aunque una, fuera de carne…
Y el otro, fuera de cera…

En mi casa había un perro,
que si hubiese sido más inteligente,
si hoy estuviese vivo, clonarlo, tal vez quisieran…
Y a mi casa, la visitaba mi padre,
que de inteligente que era…
Parecía una biblioteca ambulante,
y un libro de enciclopedia…
Y ellos dos se entendían tanto…
Que cuando uno se fue al cielo,
el otro aulló en la tierra…

En mi casa hubo tres hermanas:
piedra, papel y tijera…
De niñas nunca jugaron
-la diferencia en años era seria-
de jóvenes, cuando crecieron,
creció con ellas la brecha…
Y ahora que ya están viejas,
Pareciera que se detestan,
pero en el fondo de esas tres almas
ellas se aman y se respetan;
incapaces de adaptarse reclaman,
pero nunca se pasan de cuenta.

Hoy mi casa ya no existe…
Pero yo aun recuerdo aquel árbol,
que cubría mis primaveras, con sus hojas secas…
Y a aquel perro añorado, nunca lo alejo
pues siempre, sobre él hago referencias…
Y aunque ahora tengo otra perra,
su puesto, en mi corazón se venera.
De aquel cristo crucificado…
Diré que lo tiene mi madre, salvado con pega;
pero mi adorada dama plateada,
aun lleva su cruz acuestas…
De aquel padre que me visitaba…
De aquella delgada eminencia,
puedo decirles que nunca lo extraño,
porque siempre está presente de veras:
Lo pienso y el me acompaña.
Me salva me ayuda y me vela…
Es como mi ángel de la guarda,
y yo sigo siendo su feliz niña bella…

QUE PRECIOSO POEMA MUJER, ES UN CANTO DE AMOR ETERNO, TU CORAZÓN HA SALIDO COMO EL SOL A ILUMINAR Y A TRANSMITIR LA BELLEZA DE TU ALMA...TE FELICITO Y TE AGRADEZCO POR COMPARTIR TREMENDA HERMOSURA DE POEMA....UN ABRAZO CONGRATULANTE ESTRELLADO Y CRUJIDOR...TU AMIGO QUE TE QUIERE...ENRIQUE ....:::hug::::::hug:::
 
GRACIAS AMIGA POR COMPARTIR ESTE SENTIDO Y HERMOSO POEMA, REALMENTE SIEMPRE ES UN PLACER LEERTE. UN ABRAZOOOOTE...Adamis Barrios.
 
Hermoso lo que había en tu casa...me ha encantado su forma, su contenido...todo...estrellas...todas las estrellas.....
 
Ladime Volcán;1020321 dijo:
En mi casa había un inmenso árbol,
para el cual siempre era otoño;
y la habitaba una niña,
para quien siempre era primavera…
Uno botaba las hojas…
Y la otra botaba las medias…
Pero cuando ella lo trepaba, se entendían,
aunque fueran otoño y primavera…

En mi casa había un cristo crucificado,
encima de una gran mesa;
y también había una gran dama
que llevaba su cruz acuestas…
Pero ellos se entendían,
aunque una, fuera de carne…
Y el otro, fuera de cera…

En mi casa había un perro,
que si hubiese sido más inteligente,
si hoy estuviese vivo, clonarlo, tal vez quisieran…
Y a mi casa, la visitaba mi padre,
que de inteligente que era…
Parecía una biblioteca ambulante,
y un libro de enciclopedia…
Y ellos dos se entendían tanto…
Que cuando uno se fue al cielo,
el otro aulló en la tierra…

En mi casa hubo tres hermanas:
piedra, papel y tijera…
De niñas nunca jugaron
-la diferencia en años era seria-
de jóvenes, cuando crecieron,
creció con ellas la brecha…
Y ahora que ya están viejas,
Pareciera que se detestan,
pero en el fondo de esas tres almas
ellas se aman y se respetan;
incapaces de adaptarse reclaman,
pero nunca se pasan de cuenta.

Hoy mi casa ya no existe…
Pero yo aun recuerdo aquel árbol,
que cubría mis primaveras, con sus hojas secas…
Y a aquel perro añorado, nunca lo alejo
pues siempre, sobre él hago referencias…
Y aunque ahora tengo otra perra,
su puesto, en mi corazón se venera.
De aquel cristo crucificado…
Diré que lo tiene mi madre, salvado con pega;
pero mi adorada dama plateada,
aun lleva su cruz acuestas…
De aquel padre que me visitaba…
De aquella delgada eminencia,
puedo decirles que nunca lo extraño,
porque siempre está presente de veras:
Lo pienso y el me acompaña.
Me salva me ayuda y me vela…
Es como mi ángel de la guarda,
y yo sigo siendo su feliz niña bella…[/QUOT

Hermoso sentir en tus letras amiga, te mando muchos besos y bendiciones . Zulcas:::hug::::::hug:::

Mi amiga, mi hermana de letras, eres una luz en el camino de la vida de cualquiera, muchos besos llenos de afecto para ti, muuuack, muuuuacks!:::hug::::::hug::::::hug:::
 
QUE PRECIOSO POEMA MUJER, ES UN CANTO DE AMOR ETERNO, TU CORAZÓN HA SALIDO COMO EL SOL A ILUMINAR Y A TRANSMITIR LA BELLEZA DE TU ALMA...TE FELICITO Y TE AGRADEZCO POR COMPARTIR TREMENDA HERMOSURA DE POEMA....UN ABRAZO CONGRATULANTE ESTRELLADO Y CRUJIDOR...TU AMIGO QUE TE QUIERE...ENRIQUE ....:::hug::::::hug:::

Gracias mi hermano quertido, tus palabras siempre son un bálsamo para esta pobre alma mía, t edevuelvo con creces el afecto, los abrazos y los besos, muuuuuuacks!:::hug::::::hug:::
 
Amiga me quedé prendida de tus versos, bañados de melancolía que me llenaron el alma, recuerdos que plasmates con intensidad.
Maravilloso amiga, te aplaudo tus letras.
Encantada de leerte.
besitos y estrellas.:)
 
dejas en tus versos un gran recuerdo cargado de tristes lineas que nos llevan dentro de tus letras gracias por compartir saludos desde aqui tu amigo Jess
 
Ladime Volcán;1020321 dijo:
En mi casa había un inmenso árbol,
para el cual siempre era otoño;
y la habitaba una niña,
para quien siempre era primavera…
Uno botaba las hojas…
Y la otra botaba las medias…
Pero cuando ella lo trepaba, se entendían,
aunque fueran otoño y primavera…

En mi casa había un cristo crucificado,
encima de una gran mesa;
y también había una gran dama
que llevaba su cruz acuestas…
Pero ellos se entendían,
aunque una, fuera de carne…
Y el otro, fuera de cera…

En mi casa había un perro,
que si hubiese sido más inteligente,
si hoy estuviese vivo, clonarlo, tal vez quisieran…
Y a mi casa, la visitaba mi padre,
que de inteligente que era…
Parecía una biblioteca ambulante,
y un libro de enciclopedia…
Y ellos dos se entendían tanto…
Que cuando uno se fue al cielo,
el otro aulló aquí en la tierra…

En mi casa hubo tres hermanas:
piedra, papel y tijera…
De niñas nunca jugaron
-la diferencia en años era seria-
de jóvenes, cuando crecieron,
creció con ellas la brecha…
Y ahora que ya están viejas,
Pareciera que se detestan,
pero en el fondo de esas tres almas
ellas se aman y se respetan;
incapaces de adaptarse reclaman,
pero nunca se pasan de cuenta.

Hoy mi casa ya no existe…
Pero yo aun recuerdo aquel árbol,
que cubría mis primaveras, de hojas secas…
Y a aquel perro añorado, nunca lo alejo
pues siempre, sobre él hago referencias…
Y aunque ahora tengo otra perra,
su puesto, en mi corazón se venera.
De aquel cristo crucificado…
Diré que lo tiene mi madre, salvado con pega;
pero mi adorada dama plateada,
aun lleva su cruz acuestas…
De aquel padre que me visitaba…
De aquella delgada eminencia,
puedo decirles que nunca lo extraño,
porque siempre está presente de veras:
Lo pienso y el me acompaña.
Me salva me ayuda y me vela…
Es como mi ángel de la guarda,
y yo sigo siendo su feliz niña bella…

Desgranas ternura hasta por los poros de cada letra. Un abrazo amiga.
 
Precioso poema donde rememoras a traves una serie de acertadas imagenes en estos fabulosos versos. Vayan mis aplausos y todos las estrellas a ti y tu obra. Besos.
 
Amiga me quedé prendida de tus versos, bañados de melancolía que me llenaron el alma, recuerdos que plasmates con intensidad.
Maravilloso amiga, te aplaudo tus letras.
Encantada de leerte.
besitos y estrellas.:)


Amiga gracias por tan bello comentario, sabes es parte de mi vida, parte que añoro, porque la niñez nunca se olvida, besos y abrazos para ti, muuuack!:::hug:::
 
Ladime Volcán;1020321 dijo:
En mi casa había un inmenso árbol,
para el cual siempre era otoño;
y la habitaba una niña,
para quien siempre era primavera…
Uno botaba las hojas…
Y la otra botaba las medias…
Pero cuando ella lo trepaba, se entendían,
aunque fueran otoño y primavera…

En mi casa había un cristo crucificado,
encima de una gran mesa;
y también había una gran dama
que llevaba su cruz acuestas…
Pero ellos se entendían,
aunque una, fuera de carne…
Y el otro, fuera de cera…

En mi casa había un perro,
que si hubiese sido más inteligente,
si hoy estuviese vivo, clonarlo, tal vez quisieran…
Y a mi casa, la visitaba mi padre,
que de inteligente que era…
Parecía una biblioteca ambulante,
y un libro de enciclopedia…
Y ellos dos se entendían tanto…
Que cuando uno se fue al cielo,
el otro aulló aquí en la tierra…

En mi casa hubo tres hermanas:
piedra, papel y tijera…
De niñas nunca jugaron
-la diferencia en años era seria-
de jóvenes, cuando crecieron,
creció con ellas la brecha…
Y ahora que ya están viejas,
Pareciera que se detestan,
pero en el fondo de esas tres almas
ellas se aman y se respetan;
incapaces de adaptarse reclaman,
pero nunca se pasan de cuenta.

Hoy mi casa ya no existe…
Pero yo aun recuerdo aquel árbol,
que cubría mis primaveras, de hojas secas…
Y a aquel perro añorado, nunca lo alejo
pues siempre, sobre él hago referencias…
Y aunque ahora tengo otra perra,
su puesto, en mi corazón se venera.
De aquel cristo crucificado…
Diré que lo tiene mi madre, salvado con pega;
pero mi adorada dama plateada,
aun lleva su cruz acuestas…
De aquel padre que me visitaba…
De aquella delgada eminencia,
puedo decirles que nunca lo extraño,
porque siempre está presente de veras:
Lo pienso y el me acompaña.
Me salva me ayuda y me vela…
Es como mi ángel de la guarda,
y yo sigo siendo su feliz niña bella…

Ladime... Ladime... amiga mía... Hermosísimo... precioso... Todo... todo... las imagenes que evocas... las metaforas... los contrapuntos... todo el poema una lindura... leerlo fue un permanente desagrado porque por el rabillo del ojo veía que se terminaba... es que cuesta tanto privarse de lo placentero. Amiga mía, Cinco Galaxias para ti, un abrazo, un beso y mis deseos de que la inspiracion te acompañe siempre, siempre.... siempre.


ferdorta


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