En ti reposo la mirada (Canción italiana)

lesmo

Poeta veterano en el portal
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
 
Última edición:
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
Muy hermosa tu canción italiana de amor con muy bellas imágenes poéticas que me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Última edición por un moderador:
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
Ayyy Salvador qué versos más vehementes y bellos dedicas a tu querida madre, ella se va a emocionar profundamente al leerlos... Ayyy tener a tu madre viva para verla cuanto desees, para abrazarla hasta sentir los latidos de su corazón en tu propio pecho, ayyy cuánto daría yo por ver a la mía, cuánto daría. ... Me han encantado estas letras llenas de intensidad y de belleza, mucho. Besazos con admiración y mucho cariño....muááááácksssss...
 
Ayyy Salvador qué versos más vehementes y bellos dedicas a tu querida madre, ella se va a emocionar profundamente al leerlos... Ayyy tener a tu madre viva para verla cuanto desees, para abrazarla hasta sentir los latidos de su corazón en tu propio pecho, ayyy cuánto daría yo por ver a la mía, cuánto daría. ... Me han encantado estas letras llenas de intensidad y de belleza, mucho. Besazos con admiración y mucho cariño....muááááácksssss...
Así es, mi querida amiga, efectivamente aún conservo la presencia física de mi madre a la que con el tiempo voy queriendo, como dices, de forma más vehemente y apasionada. La tuya vive en tu recuerdo de manera constante y si estos versos han servido para traértela, si cabe, aún más a la memoria, los doy por bien empleados.
Recibo siempre tus visitas como si estuvieses presente, porque te llevo en el alma junto a tus delicados versos.
Recibe mi abrazo emocionado que va desde la admiración y el cariño.
Salva.
 
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
Sensible y bello homenaje a tu querida madre, un abrazo.
 
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.

Preciosa elegía al origen de tus células Salvador, con vehemente entrega la dejas dibujada en tus amorosos versos.
Un placer visitar tu alma desnuda.
 
Intensidad y cariño, belleza entregada a ese ser de flujos e
instantes de mutuo amor. Ella presente siempre entre formas
de entrega filial. felicidades magnifico canto. luzyabsenta.
totalmente emocionado.
Muy agradecido por la consideración con que se ven tratadas mis letras en este tan amable comentario que me ha producido una enorme satisfacción.
Con mi saludo muy cordial va de nuevo mi agradecimiento.
 
Preciosa elegía al origen de tus células Salvador, con vehemente entrega la dejas dibujada en tus amorosos versos.
Un placer visitar tu alma desnuda.
Muchas gracias por este amable comentario y la también amable visita. Me encantó eso del "origen de mis células".
Recibe mi saludo muy cordial con el que va de nuevo mi agradecimiento.
Salvador.
 
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
suave canto y esa lírica, me recuerda los poemas de Dante Alighieri... saludos Lesmo.
 
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
Preciosa y sensible canción italiana, una madre es algo único, el amor más sicero y bello que ha creado la naturaleza. Me gustó mucho. Un abrazo amigo Lesmo. Paco.
 
Es una canción italiana precisa de principio a fin y conmueven sus versos. Te felicito. Encantada de leerte. Saludos y Bendiciones.
Muy agradecido, estimada compañera Lourdes, por haberte acercado dejando tus amables consideraciones en estas letras mías. Celebro también que hayan producido en ti esos sentimientos que señalas.
Recibe mi saludo muy cordial junto al deseo de que sean bendecidos todos tus pasos.
Salvador.
 
Última edición:
Preciosa y sensible canción italiana, una madre es algo único, el amor más sicero y bello que ha creado la naturaleza. Me gustó mucho. Un abrazo amigo Lesmo. Paco.
Celebro, querido Paco que estas letras hayan sido de tu agrado.
Agradezco enormemente que hayas pasado por este espacio dejando tan amable comentario, el cual llega a enriquecer mis letras.
Recibe mi a abrazo junto a mis deseos de amistad.
Salvador.
 
Última edición:
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
Cuanta ternura cierta componen estos versos, estimado amigo.
Aquí te dejo mi pensamiento que espero te guste.

Con barro nos dio forma,
la madre, con cariño.

De barro formaremos,
los hijos, nuestros hijos.

La madre de la madre,
Será barro de nuevo.

Volviendo así en lo eterno,
los padres y los hijos.

Un gran abrazo, buen amigo de:

Alfonso
 
Cuanta ternura cierta componen estos versos, estimado amigo.
Aquí te dejo mi pensamiento que espero te guste.

Con barro nos dio forma,
la madre, con cariño.

De barro formaremos,
los hijos, nuestros hijos.

La madre de la madre,
Será barro de nuevo.

Volviendo así en lo eterno,
los padres y los hijos.

Un gran abrazo, buen amigo de:

Alfonso
Cómo agradezco estos comentarios tuyos en los que dejas tu huella en forma de delicados versos. Insisto que debías de publicarlos para que sean disfrutados por más compañeras y compañeros que los que han tenido la gentileza de acercarse a mis letras.
Recibe mi abrazo emocionado.
Salva.
 
A mi madre​
Es tanta la emoción
que cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.

Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.

Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.

Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.

Una belleza de poema, y un homenaje fantástico a tu querida madre que bien se puede sentir orgullosa de tener un hijo poeta y querido por prácticamente cualquier forista que te haya seguido un poco.
Abrazos, querido Salva.
 
Una belleza de poema, y un homenaje fantástico a tu querida madre que bien se puede sentir orgullosa de tener un hijo poeta y querido por prácticamente cualquier forista que te haya seguido un poco.
Abrazos, querido Salva.
Muy agradecido, mi querido amigo Luis, por tanta generosidad que destilan tus palabras. Me honra estar entre tus amigos y admiradores.
Recibe mi abrazo que va también desde la amistad.
Salva.
 

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