He vuelto a constatar tu enorme encanto.
Es una suma de pequeñas cosas:
Tu mirada y sonrisa milagrosas,
tu aire de quietud, tu mudo llanto,
tu ternura y pasión, de tanto en tanto,
tus entradas que son maravillosas,
tus salidas que son escandalosas.
Y ese río de luna que es tu canto
te colma de paisajes poco usuales
que desbordan aromas y texturas
donde todos tus sueños son reales
y pueden aflojar sus ataduras.
Si tuvieras noción de cuánto vales
vendrías a hechizar mis oberturas.