dragon_ecu
Esporádico permanente
Negociación.
Arbritraje.
Juicio.
Definiciones.-
Negociación - es el proceso en que las partes revisan cuanto están dispuestos a recibir/entregar en un intercambio.
Arbritraje - proceso en que una parte externa a la negociación interviene para que dicha negociación se concrete.
Juicio - proceso en que las partes de una negociación se someten a la resolución de una parte externa.
Hechos.-
Las negociaciones no aseguran un intercambio satisfactorio o pacífico.
Los arbitrajes no tienen fuerza para imponer su criterio.
Y los juicios no aseguran que el juez sea beneficiario o perjudicado de la negociación.
Además.
Las partes pueden desconocer la autoridad del juez o árbitro.
Jueces y árbitros pueden ser corrompidos.
El sistema presenta fallos sin duda. Pero no debe generalizarse que todas las negociaciones pasen por tales situaciones.
La mayoría de negociaciones resultan efectivas en tiempo y satisfacción de las partes, incluso sin uso de árbitro o jueces.
Entonces, las herramientas del sistema no deben ser obligatorias para todos los casos.
Estas herramientas se deben aplicar únicamente cuando las negociaciones se estancan y se mantenga el deseo común de que lleguen a término.
Lo contrario conlleva a mantener una burocracia inútil que en lugar de ayudar, esta dificulta las negociaciones.
Ese es el riesgo oculto del exceso de leyes, cortes y mandatos sobre negocios. En lugar de incentivar terminan ahogando el comercio.
Y otro tanto ocurre con intercambios no comerciales, donde una ley aparentemente buena termina creando condiciones de inequidad o de traba a las relaciones no comerciales.
La leyes deben ser un apoyo a los valores morales, urbanos y cívicos de una comunidad.
Toda ley que impida o tergiverse la acción de estos valores es una puerta de apoyo a la ilegalidad y la destrucción interna de dicha comunidad.
Es simple, pero pocos lo piensan con seriedad.
Tomemos un partido de fútbol de A contra B.
A mete un gol y todos sus aficionados festejan.
Pero un aficionado A en lugar de festejar, se dedica a burlarse de los aficionados de B.
¿Qué relación comercial hay aquí?... ninguna todavía.
Empero si hay una relación humana.
Aunque se puede argüir que una simple burla no es mayor cosa, se debe entender que quien define la intensidad del agravio no es quien agravia... sino el que se dice agraviado.
No puede ser tanto la pulla, pero la réplica puede ser tan devastadora como un golpe. Y quien golpea se siente completamente justificado, e incluso cree que debería darle tres puñetazos más.
Entonces... ¿las leyes y el comercio y las relaciones humanas están mal?
No y nuevamente NO.
Ni las leyes ni el comercio ni las relaciones humanas están totalmente mal.
No se debe generalizar.
¿Y donde está el comercio en la pelea de estadio?... ehhh... ¿no se han percatado que en los partidos posteriores aumentan las ventas de camisetas, banderas, gorras y demás?
El comercio se encuentra en todo intercambio que implique satisfacciones. Si, incluyendo los intercambios que suponen los malpensados.
La satisfacción es una fuente de negocios. Privilegio del que no gozan árbitros y jueces... a menos y se corrompan.
Por tanto no es el sistema el origen de su falla.
El origen de la falla es el usuario/creador del sistema. O dicho más precisamente, son las satisfacciones desmedidas y desesperadas las que provocan las fallas del sistema.
¿Tocará castrar al gato?
Nooooo... ni a la gata.... (robando en buen sentido la idea de otro autor y comentarios).
La semilla del problema se halla en la carencia de valores y querencias.
Y los problemas más graves se encuentran en la supuesta carencia de estos. En los seres incapaces de sentir alegría por otros sin llegar a tener envidia malsana.
Un segundo... ¿envidia malsana?... ¿acaso hay envidia bien sana?
Pues si, existe, pero no se llama "envidia bien sana".
Es difícil ponerle un nombre preciso que no conlleve la interpretación de la malsana. Porque a la envidia malsana le gusta invadir los conceptos ajenos.
Digamos algo como: "me agrada que lograste esto... me gustaría que me pase lo mismo".
Esto es envidia sana. Algo que no desmerece al otro y te impulsa por lograrlo también.
Pero como dijera Stephen Candie en "Django sin cadenas": ¿quién es ese negro montando a caballo?...
El resto de la escena queda en la mente de quienes vieron el filme. Esa es envidia malsana.
(Para los que no han visto la "movie" les aclaro que el diálogo "yo no quiero que ese negro tenga un caballo" no sucede. es solo un mito que resume la escena completa).
Entonces ocurre que alguien con el ego alzado, que se supone merecedor de ganar siempre, un privilegiado pues... no acepte negociaciones sino que recurre solo a imposiciones.
En esto, si el tipo carece de poder no logra nada. Pero el mismo tipo ya empoderado puede forzar su satisfacción en desmedro de otros, de los cuales no toma conciencia de su existencia.
El comercio acude pues a atender a todos, sanos y malsanos, pues desde el inicio hasta el final todos comercian.
Y mal se puede achacar al comercio de ser el causante. Porque el comercio se limita a ser solo un medio.
La causa de nuevo es el ser humano. Y con mayor precisión, aquellos seres humanos que no entienden que hay vida más allá de su corto entender. Y que la vida se sostiene en la convivencia, en las relaciones, en el comercio, en las interacciones.
Si siguen creyendo que todos los problemas del mundo se resuelven solo con su opinión, bien se muestra que están faltos de esa empatía necesaria para convivir.
Ya porque no saben darla, o porque no saben recibirla.
Sus interacciones son un fracaso, que se demuestra al tomarse el papel de jueces supremos... de algo que no entienden, ni les importa entender.
Arbritraje.
Juicio.
Definiciones.-
Negociación - es el proceso en que las partes revisan cuanto están dispuestos a recibir/entregar en un intercambio.
Arbritraje - proceso en que una parte externa a la negociación interviene para que dicha negociación se concrete.
Juicio - proceso en que las partes de una negociación se someten a la resolución de una parte externa.
Hechos.-
Las negociaciones no aseguran un intercambio satisfactorio o pacífico.
Los arbitrajes no tienen fuerza para imponer su criterio.
Y los juicios no aseguran que el juez sea beneficiario o perjudicado de la negociación.
Además.
Las partes pueden desconocer la autoridad del juez o árbitro.
Jueces y árbitros pueden ser corrompidos.
El sistema presenta fallos sin duda. Pero no debe generalizarse que todas las negociaciones pasen por tales situaciones.
La mayoría de negociaciones resultan efectivas en tiempo y satisfacción de las partes, incluso sin uso de árbitro o jueces.
Entonces, las herramientas del sistema no deben ser obligatorias para todos los casos.
Estas herramientas se deben aplicar únicamente cuando las negociaciones se estancan y se mantenga el deseo común de que lleguen a término.
Lo contrario conlleva a mantener una burocracia inútil que en lugar de ayudar, esta dificulta las negociaciones.
Ese es el riesgo oculto del exceso de leyes, cortes y mandatos sobre negocios. En lugar de incentivar terminan ahogando el comercio.
Y otro tanto ocurre con intercambios no comerciales, donde una ley aparentemente buena termina creando condiciones de inequidad o de traba a las relaciones no comerciales.
La leyes deben ser un apoyo a los valores morales, urbanos y cívicos de una comunidad.
Toda ley que impida o tergiverse la acción de estos valores es una puerta de apoyo a la ilegalidad y la destrucción interna de dicha comunidad.
Es simple, pero pocos lo piensan con seriedad.
Tomemos un partido de fútbol de A contra B.
A mete un gol y todos sus aficionados festejan.
Pero un aficionado A en lugar de festejar, se dedica a burlarse de los aficionados de B.
¿Qué relación comercial hay aquí?... ninguna todavía.
Empero si hay una relación humana.
Aunque se puede argüir que una simple burla no es mayor cosa, se debe entender que quien define la intensidad del agravio no es quien agravia... sino el que se dice agraviado.
No puede ser tanto la pulla, pero la réplica puede ser tan devastadora como un golpe. Y quien golpea se siente completamente justificado, e incluso cree que debería darle tres puñetazos más.
Entonces... ¿las leyes y el comercio y las relaciones humanas están mal?
No y nuevamente NO.
Ni las leyes ni el comercio ni las relaciones humanas están totalmente mal.
No se debe generalizar.
¿Y donde está el comercio en la pelea de estadio?... ehhh... ¿no se han percatado que en los partidos posteriores aumentan las ventas de camisetas, banderas, gorras y demás?
El comercio se encuentra en todo intercambio que implique satisfacciones. Si, incluyendo los intercambios que suponen los malpensados.
La satisfacción es una fuente de negocios. Privilegio del que no gozan árbitros y jueces... a menos y se corrompan.
Por tanto no es el sistema el origen de su falla.
El origen de la falla es el usuario/creador del sistema. O dicho más precisamente, son las satisfacciones desmedidas y desesperadas las que provocan las fallas del sistema.
¿Tocará castrar al gato?
Nooooo... ni a la gata.... (robando en buen sentido la idea de otro autor y comentarios).
La semilla del problema se halla en la carencia de valores y querencias.
Y los problemas más graves se encuentran en la supuesta carencia de estos. En los seres incapaces de sentir alegría por otros sin llegar a tener envidia malsana.
Un segundo... ¿envidia malsana?... ¿acaso hay envidia bien sana?
Pues si, existe, pero no se llama "envidia bien sana".
Es difícil ponerle un nombre preciso que no conlleve la interpretación de la malsana. Porque a la envidia malsana le gusta invadir los conceptos ajenos.
Digamos algo como: "me agrada que lograste esto... me gustaría que me pase lo mismo".
Esto es envidia sana. Algo que no desmerece al otro y te impulsa por lograrlo también.
Pero como dijera Stephen Candie en "Django sin cadenas": ¿quién es ese negro montando a caballo?...
El resto de la escena queda en la mente de quienes vieron el filme. Esa es envidia malsana.
(Para los que no han visto la "movie" les aclaro que el diálogo "yo no quiero que ese negro tenga un caballo" no sucede. es solo un mito que resume la escena completa).
Entonces ocurre que alguien con el ego alzado, que se supone merecedor de ganar siempre, un privilegiado pues... no acepte negociaciones sino que recurre solo a imposiciones.
En esto, si el tipo carece de poder no logra nada. Pero el mismo tipo ya empoderado puede forzar su satisfacción en desmedro de otros, de los cuales no toma conciencia de su existencia.
El comercio acude pues a atender a todos, sanos y malsanos, pues desde el inicio hasta el final todos comercian.
Y mal se puede achacar al comercio de ser el causante. Porque el comercio se limita a ser solo un medio.
La causa de nuevo es el ser humano. Y con mayor precisión, aquellos seres humanos que no entienden que hay vida más allá de su corto entender. Y que la vida se sostiene en la convivencia, en las relaciones, en el comercio, en las interacciones.
Si siguen creyendo que todos los problemas del mundo se resuelven solo con su opinión, bien se muestra que están faltos de esa empatía necesaria para convivir.
Ya porque no saben darla, o porque no saben recibirla.
Sus interacciones son un fracaso, que se demuestra al tomarse el papel de jueces supremos... de algo que no entienden, ni les importa entender.
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