Ángelo Gamo
Poeta recién llegado
Equinácea Purpurea.
Numinoso raizal de duras miradas
que caen hacia el fondo del prado,
resisten al viento de canto herido,
al duelo desatado en tierra amarga.
De tu boca cuelgan sueños púrpuras,
pétalos macrófagos, ya consumidos,
por un amor fatigado por descuidos,
adormecido por el dulce de tu altura.
¿Qué hacer yo por tu fuerza restada?
por las praderas plagadas por sequías;
proteger tu sonrisa ante las penurias
y beber el néctar de tu piel erizada.
Mujer, flor; brota espinosa desde la sal,
baila áspera entre el mismo descuido
que haré jardín de tierra seca y rota
un prado de margaritas libres de mal.
Numinoso raizal de duras miradas
que caen hacia el fondo del prado,
resisten al viento de canto herido,
al duelo desatado en tierra amarga.
De tu boca cuelgan sueños púrpuras,
pétalos macrófagos, ya consumidos,
por un amor fatigado por descuidos,
adormecido por el dulce de tu altura.
¿Qué hacer yo por tu fuerza restada?
por las praderas plagadas por sequías;
proteger tu sonrisa ante las penurias
y beber el néctar de tu piel erizada.
Mujer, flor; brota espinosa desde la sal,
baila áspera entre el mismo descuido
que haré jardín de tierra seca y rota
un prado de margaritas libres de mal.