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Eran un mar. Soneto

miguegarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Muy buen día, queridos amigos mundopoetosos, me permito compartir este soneto de reciente factura.
Los apapachos van por anticipado. Miguel

Eran un mar

Eran un mar de suaves lejanías
mirando, más que al sol, a la distancia
o acaso a algún lugar donde la infancia
se confunde entre sueños y alegrías.

Un viento sur de dulces agonías
que juzgaran, tal vez, sin importancia,
les confería un aire de elegancia
y un resplandor a sus melancolías.

Miraban como miran los ocasos,
que esparcen sus adioses por el cielo.
Si alguna vez lloraron en mis brazos

en ellos no encontraron el consuelo.
No sé si eran azules o si grises,
sólo que no los supe hacer felices.
 
Última edición:
Eran un mar

Eran un mar de suaves lejanías
mirando, más que al sol, a la distancia
o acaso [a] algún lugar donde la infancia
se confunde entre sueños y alegrías.

Un viento sur de dulces agonías
que juzgaran, tal vez, sin importancia,
les confería un aire de elegancia
y un resplandor a sus melancolías.

Miraban como miran los ocasos,
alargando sus adioses por el cielo.
Si alguna vez lloraron en mis brazos

en ellos no encontraron el consuelo.
No sé si eran azules o si grises,
sólo que no los supe hacer felices.
No sé quiénes lloraron en tus brazos sin encontrar consuelo; probablemente el mar y el viento, como representaciones poéticas de un par de personitas, de niños, hijos tal vez. Tampoco sé qué es aquello cuyo color no podías definir, por lo que no puedo sentir ninguna emoción tras leer el poema, excepto la incertidumbre de no comprenderlo. Es complicado este asunto de no poder valorar en su justa dimensión lo que has escrito, estimado Miguel. Esperaré que alguien arroje algunas luces. Por ahora, ve corrigiendo el décimo verso, que ha resultado ser un dodecasílabo.

Un abrazo.

Posdata: alguien me ha arrojado la luz que esperaba, estimado Miguel, y la verdad es que ahora me he quedado gratamente encandilado con tu soneto, que cobra un significado enormemente triste y a la par hermoso. Qué claro estaba: eran los ojos de una mujer a la que amaste y nunca pudiste hacer feliz. Un nostálgico poema que celebro y por el que te felicito sinceramente.
 
Última edición:
Muy buen día, queridos amigos mundopoetosos, me permito compartir este soneto de reciente factura.
Los apapachos van por anticipado. Miguel

Eran un mar

Eran un mar de suaves lejanías
mirando, más que al sol, a la distancia
o acaso algún lugar donde la infancia
se confunde entre sueños y alegrías.

Un viento sur de dulces agonías
que juzgaran, tal vez, sin importancia,
les confería un aire de elegancia
y un resplandor a sus melancolías.

Miraban como miran los ocasos,
alargando sus adioses por el cielo.
Si alguna vez lloraron en mis brazos

en ellos no encontraron el consuelo.
No sé si eran azules o si grises,
sólo que no los supe hacer felices.

Feliz de leerte Miguel con apapachos en mi mañana gris y ya casi fría.
Esos ojos tal vez ocultaron sus emociones, y no supiste verlas.
Raras somos la mujeres, a veces por viejos paradigmas, dejamos de mostrar
lo que somos. Abrazos.-
 
Rico recibir esos apapachos Miguel y mejor si vienen acompañados de un soneto
tan hermoso, lástima que el amor no siempre tenga asidero en donde muestro
corazón espera. Inspiradas tus letras que abrazo en esta mágica mañana. Besitos
cariñosos apretado en tus mejillas.
 
No sé quiénes lloraron en tus brazos sin encontrar consuelo; probablemente el mar y el viento, como representaciones poéticas de un par de personitas, de niños, hijos tal vez. Tampoco sé qué es aquello cuyo color no podías definir, por lo que no puedo sentir ninguna emoción tras leer el poema, excepto la incertidumbre de no comprenderlo. Es complicado este asunto de no poder valorar en su justa dimensión lo que has escrito, estimado Miguel. Esperaré que alguien arroje algunas luces. Por ahora, ve corrigiendo el décimo verso, que ha resultado ser un dodecasílabo.

Un abrazo.

Posdata: alguien me ha arrojado la luz que esperaba, estimado Miguel, y la verdad es que ahora me he quedado gratamente encandilado con tu soneto, que cobra un significado enormemente triste y a la par hermoso. Qué claro estaba: eran los ojos de una mujer a la que amaste y nunca pudiste hacer feliz. Un nostálgico poema que celebro y por el que te felicito sinceramente.
Hola, Elhi
Me da gusto y agradezco que comentes mi presente soneto, en efecto, la idea que quise trasmitir es al que compartes en la segunda parte de tu mensaje, la intención era no ser explícito, por ejemplo a través del título del poema, de quién se hablaba; la anécdota del mismo es muy lejana y, en efecto, habla de un encuentro amoroso que a fin de cuentas no ocurre.
Un abrazo.
 
Feliz de leerte Miguel con apapachos en mi mañana gris y ya casi fría.
Esos ojos tal vez ocultaron sus emociones, y no supiste verlas.
Raras somos la mujeres, a veces por viejos paradigmas, dejamos de mostrar
lo que somos. Abrazos.-
Hola, Catia
Por acá la semana ha iniciado con una subida notoria de temperatura. Celebro que el soneto te haya gustado, la historia que lo motivó es ya muy vieja y, con lo benevolente que pueden ser el tiempo y el olvido, aquí puede alcanzar un cariz más romántico que en aquel entonces.
Un apapacho: Miguel
 
Última edición:
Rico recibir esos apapachos Miguel y mejor si vienen acompañados de un soneto
tan hermoso, lástima que el amor no siempre tenga asidero en donde muestro
corazón espera. Inspiradas tus letras que abrazo en esta mágica mañana. Besitos
cariñosos apretado en tus mejillas.
Hola Ana
Agradezco que hayas leído y comentado mis versos, lo cierto es que los episodios de desencuentros amorosos en la vida suelen ser más frecuentes que los exitosos, por suerte nos queda el favor del olvido selectivo y la mano de la musa para darles un mejor cauce a lo vivido.
Te mando un apapacho:
Miguel
 
¡«miraban como miran los ocasos»! ¡qué hermosa inversión! Muy lindo soneto, Miguel, de melancolía contenida, donde en el recuerdo no sabemos si la nostalgia es de los ojos que nos vieron, o de los nuestros...

apapachazos
Jorge
 
¡«miraban como miran los ocasos»! ¡qué hermosa inversión! Muy lindo soneto, Miguel, de melancolía contenida, donde en el recuerdo no sabemos si la nostalgia es de los ojos que nos vieron, o de los nuestros...

apapachazos
Jorge
Hola Jorge
Es muy amable tu comentario, como siempre, agradezco tu lectura. Desde luego que no podría afirmar nada acerca de los sentimientos de aquellos ojos, en todo caso, me anoto como responsable de la nostalgia que pueda expresar el soneto.
Un apapacho
Miguel
 
Muy buen día, queridos amigos mundopoetosos, me permito compartir este soneto de reciente factura.
Los apapachos van por anticipado. Miguel

Eran un mar

Eran un mar de suaves lejanías
mirando, más que al sol, a la distancia
o acaso a algún lugar donde la infancia
se confunde entre sueños y alegrías.

Un viento sur de dulces agonías
que juzgaran, tal vez, sin importancia,
les confería un aire de elegancia
y un resplandor a sus melancolías.

Miraban como miran los ocasos,
que esparcen sus adioses por el cielo.
Si alguna vez lloraron en mis brazos

en ellos no encontraron el consuelo.
No sé si eran azules o si grises,
sólo que no los supe hacer felices.
Muy bueno!!! Un gusto leerte.
Saludos.
 

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