Por qué no le preguntas al cerebro
si está dispuesto a ser el creativo.
Mientras, me encargo de una vez y quiebro
las alas de tu corazón cautivo.
Con cuencas y una aguja luego enhebro
tu cavidad que espera mi cultivo.
Lo rápido que adhieres -yo celebro-
lo poco que razonas un motivo.
Con promesas de sueños incumplidos
te dejas dominar y no lo notas.
Tus rotos juramentos son zurcidos.
En una tempestad produces gotas
de alegrías y enfados inducidos
por lluvias torrenciales y remotas.