Es noche
y comienzo a sentirme triste
Por la soledad-que asumo como mía-
por la lejanía de los seres que ahora más necesito-y que sé existen-
en la misma soledad y lejanía
Es noche, y ya estoy triste
Al fondo, una hermosa melodía
suena melancólica entre notas y contrastes
de: flauta, cuatro, mandolina
¡Toda una delicia!
Va subiendo el volumen el recuerdo
y callada la razón ya no rechista...
Me dejo llevar por las ondas sonoras
que casi levantan mi cuerpo de la silla;
es una especie de vals, que si cierro los ojos,
puedo bailar con el hombre de mi vida
O mejor aún, puedo soñar que estoy dormida,
en la espesura de sus bosques,
donde nunca podría estar confundida,
donde la luz de la mañana alumbra,
tan bien de noche como de día
Todo calla al son de ésta melodía,
se acercan las arañas
,
-quizá desean unirse a mi fantasía-.
La perra se acurruca en el sofá que está en la esquina;
esta noche la dejaré-es mi única compañía-
pero ni ella osaría perturbar este sueño,
ni ésta tristeza mía
Me duele en el alma saberlo tan lejos,
y en sintonía con su única realidad
y su preciada melancolía
Me duelen los espacios de silencio,
entre los rayos del sol y la noche repentina
En carne viva, cargo mis dudas
aunque a su amor estoy rendida;
es como mi propia sangre,
o mi mejor medicina;
quizá sólo es mi veneno
o mi excusa arrepentida
Pero el sabor de sus besos
y el eco de sus sueños
los llevo clavados entre rosas y espinas
Es noche
Y estoy absolutamente sola,
con ésta tristeza mía