Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se muy bien que estás pensando
que por ti me estoy muriendo,
es verdad que estoy sufriendo
pero no vivo llorando.
Tampoco sigo añorando
que regreses a mi lado,
a tu amor no sigo atado:
ya no vas a lastimarme
ni sufriré al acordarme,
o llorar como he llorado.
Se dice que en el pecado
la penitencia llevamos,
nada importa si imploramos
el precio ha de ser pagado,
completamente saldado
el dolor que provocamos
cuando erróneamente actuamos
por saciar nuestra venganza,
aunque no exista esperanza
de arreglar lo que causamos.
Por mucho que lamentamos
nuestro necio proceder,
ya nada se puede hacer
aunque tarde comprendamos.
Por más que perdón pidamos
el daño ya está causado,
y no podrá ser borrado
tan terrible sufrimiento,
por más arrepentimiento
o enterremos el pasado.
que por ti me estoy muriendo,
es verdad que estoy sufriendo
pero no vivo llorando.
Tampoco sigo añorando
que regreses a mi lado,
a tu amor no sigo atado:
ya no vas a lastimarme
ni sufriré al acordarme,
o llorar como he llorado.
Se dice que en el pecado
la penitencia llevamos,
nada importa si imploramos
el precio ha de ser pagado,
completamente saldado
el dolor que provocamos
cuando erróneamente actuamos
por saciar nuestra venganza,
aunque no exista esperanza
de arreglar lo que causamos.
Por mucho que lamentamos
nuestro necio proceder,
ya nada se puede hacer
aunque tarde comprendamos.
Por más que perdón pidamos
el daño ya está causado,
y no podrá ser borrado
tan terrible sufrimiento,
por más arrepentimiento
o enterremos el pasado.
Última edición: