No sé si te interesa,
pero soy lo que llaman basura.
No de traje ni corbata,
yo soy el otro tipo de delincuente,
el que duerme en el piso y no en una celda VIP.
No sé leer,
no sé escribir discursos para conmover,
ni palabras que suenen limpias.
Nunca tuve un cuaderno,
tuve una pistola, una balanza,
un poco de nieve y un hambre que grita.
No pienso en el futuro,
¿cómo se planea lo que no existe?
Nadie pisa estos zapatos rotos
antes de llamarme escoria.
Mi infancia fue ruido y golpes.
Mi padre mataba a mi madre con los puños
y luego se mató él con una jeringa.
Ella no tuvo entierro.
Él tampoco.
Nadie pregunta por ellos.
Nadie pregunta por mí.
Robo para comer,
para seguir respirando aunque no quiera.
Le hablo a un Dios que no responde
y si lo hace, lo hace en silencio.
Quiero ser otra cosa,
pero no sé cómo se hace eso.
Quiero educación,
pero no para ser sabio,
solo para entender qué carajo hice mal.
Quiero ser como ellos,
mentirosos de oficina,
ladrones con estudios,
con voz suave y doble moral.
Los que me juzgan
mientras le aplauden al banquero
que les roba con corbata y sonrisa.
Ellos viven arriba,
se sientan en tazas de oro
y vomitan leyes sobre los que estamos abajo.
Y yo sigo aquí,
vivo a medias,
con un cuerpo que aguanta
y un alma que ya no.
No quiero lástima.
No quiero perdón.
Tampoco tengo excusas.
Solo estoy.
Como estoy.
Como muchos.
Como escoria.
-Dior
pero soy lo que llaman basura.
No de traje ni corbata,
yo soy el otro tipo de delincuente,
el que duerme en el piso y no en una celda VIP.
No sé leer,
no sé escribir discursos para conmover,
ni palabras que suenen limpias.
Nunca tuve un cuaderno,
tuve una pistola, una balanza,
un poco de nieve y un hambre que grita.
No pienso en el futuro,
¿cómo se planea lo que no existe?
Nadie pisa estos zapatos rotos
antes de llamarme escoria.
Mi infancia fue ruido y golpes.
Mi padre mataba a mi madre con los puños
y luego se mató él con una jeringa.
Ella no tuvo entierro.
Él tampoco.
Nadie pregunta por ellos.
Nadie pregunta por mí.
Robo para comer,
para seguir respirando aunque no quiera.
Le hablo a un Dios que no responde
y si lo hace, lo hace en silencio.
Quiero ser otra cosa,
pero no sé cómo se hace eso.
Quiero educación,
pero no para ser sabio,
solo para entender qué carajo hice mal.
Quiero ser como ellos,
mentirosos de oficina,
ladrones con estudios,
con voz suave y doble moral.
Los que me juzgan
mientras le aplauden al banquero
que les roba con corbata y sonrisa.
Ellos viven arriba,
se sientan en tazas de oro
y vomitan leyes sobre los que estamos abajo.
Y yo sigo aquí,
vivo a medias,
con un cuerpo que aguanta
y un alma que ya no.
No quiero lástima.
No quiero perdón.
Tampoco tengo excusas.
Solo estoy.
Como estoy.
Como muchos.
Como escoria.
-Dior