Amartemisa
Poetisa
El aire era rozado por las alas de una mariposa,
que en su vuelo, adivinaba danzas
y esbozaba sonrisas entre suaves tactos.
que en su vuelo, adivinaba danzas
y esbozaba sonrisas entre suaves tactos.
Dunas de medianoche entre luceros,
arena fina por mi piel, y tú... crucero de mi cuerpo.
arena fina por mi piel, y tú... crucero de mi cuerpo.
Altas bocas, lunas rotas, sombras claras,
tu roca destruída, mi algodón esparcido,
como aquel almirante desarmado por un niño.
Tus labios, tus palabras, sí, escuché tu voz
buceando en el espacio vago e intacto,
que al instante hice mío para eternizarlo dentro.
tu roca destruída, mi algodón esparcido,
como aquel almirante desarmado por un niño.
Tus labios, tus palabras, sí, escuché tu voz
buceando en el espacio vago e intacto,
que al instante hice mío para eternizarlo dentro.
Y al final, un silencio nuestro
engrendado por arrumacos y dulces besos.
engrendado por arrumacos y dulces besos.
Sí, escuché tu voz...
Y fue tan cierto como el credo de mi pecho
que cada día nace para morir en ti.
que cada día nace para morir en ti.
Escuché tu voz y no fue un sueño.