crisantemo
Poeta fiel al portal
Es la voz que me suena celeste,
la cimbra que alabea mi deseo
hasta el milímetro anterior a la locura.
Su geometría algebraica
se desliza en la curva inverosímil
de la voluta del violonchelo.
Suspende la nota en una vibración armónica
que me mantiene cautivo
mientras modula un fraseo
a la frecuencia concreta
que ha de causar más herida.
Flota ingrávida, ondula, y se posa
en el alma que aguarda
en el valle profuso de silencio preñado
que se extiende desde la palabra anterior
hasta la siguiente.
la cimbra que alabea mi deseo
hasta el milímetro anterior a la locura.
Su geometría algebraica
se desliza en la curva inverosímil
de la voluta del violonchelo.
Suspende la nota en una vibración armónica
que me mantiene cautivo
mientras modula un fraseo
a la frecuencia concreta
que ha de causar más herida.
Flota ingrávida, ondula, y se posa
en el alma que aguarda
en el valle profuso de silencio preñado
que se extiende desde la palabra anterior
hasta la siguiente.
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