Valen_Tina
Poeta que considera el portal su segunda casa
El perro toma el sol en el balcón desprovisto de cristales,
casi puedo tocar su sombra .
En el mío no da el sol,
tampoco anidan los pájaros.
Pienso en su perra vida y en la que me ha tocado
vivir a mí.
Estamos alejados del mundo,
fuera del circuito
como esas bicicletas colgadas de la pared
en posición vertical que
se agarran al cemento
sin saber lo que es el césped,
como si de un momento a otro
fueran a despegar hacia ese cielo luminoso
que no me regala ninguna porción,
aunque el perro siempre está a su merced.
Soy como la ropa tendida que
convive plácidamente con él ,
con las inertes bicicletas ,
con el aséptico jazmín que nunca ha florecido
y con una alfombra extendida en la barandilla
deshaciéndose de mil polvos,
algunos cachivaches
y muchas noches de insomnio forjadas
en apenas cuatro metros cuadrados
de espacio habitable.
casi puedo tocar su sombra .
En el mío no da el sol,
tampoco anidan los pájaros.
Pienso en su perra vida y en la que me ha tocado
vivir a mí.
Estamos alejados del mundo,
fuera del circuito
como esas bicicletas colgadas de la pared
en posición vertical que
se agarran al cemento
sin saber lo que es el césped,
como si de un momento a otro
fueran a despegar hacia ese cielo luminoso
que no me regala ninguna porción,
aunque el perro siempre está a su merced.
Soy como la ropa tendida que
convive plácidamente con él ,
con las inertes bicicletas ,
con el aséptico jazmín que nunca ha florecido
y con una alfombra extendida en la barandilla
deshaciéndose de mil polvos,
algunos cachivaches
y muchas noches de insomnio forjadas
en apenas cuatro metros cuadrados
de espacio habitable.
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