jmacgar
Poeta veterano en el portal
Hoy escribiré una esquela
cual las de Besú Guevara,
he recitado tres para
saber que tan alto vuela.
Leerlas me desconsuela
porque me pone muy alto
el listón; ni dando un salto
podré llegar a su altura,
mas yo, que soy caradura
(la piel tengo de basalto)
y estando en vergüenzas falto
dejaré aquí mi escritura,
y aunque mi mano se apura
no hay prisa ni sobresalto.
¿Una lápida? me exalto
porque tengo una secuela
por mi oficio y con cautela
he de andarme; tengo cara
de enterrador y una rara
costumbre: mirar la esquela.
Aquí va una:
+
"Ha fallecido a una edad
provecta (ya le tocaba)
uno con muy mala baba
y en completa soledad.
Carecía de bondad
y su saliva era hiel;
a veces iba a un burdel
y hasta de allí fue expulsado
por infame y mal hablado.
Ruego no recéis por él."
Aunque lo que más me gusta
es leer los epitafios;
los hay burlones o zafios,
y otros cuyo texto asusta.
Sobre una tumba vetusta
encuentro, en letra borrosa,
una sentencia graciosa:
“Dejo atrás un mundo ruin
y aquí descanso por fin.
¡No olvidéis poner la losa!”
En otra leí esta cosa:
“He llegado a este confín
después de ser andarín
y de vida licenciosa.
No te lamentes, esposa,
pues me enteré que también
me engañaste y sé con quién,
mas… pelillos a la mar
que aquí me voy a quedar
y tú, ¡disfrútalo bien!”
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De las tres esquelas a las que hago alusión y que escribió Besú Guevara en décimas en su poemario “Bitácora de la tristeza”, reproduzco aquí la primera de ellas para que vea el lector que no miento cuando digo que me pone el listón muy alto.
Y, sí, lo que vais a leer a continuación, aunque no lo parezca, es una décima con pie quebrado en su último verso y con alguna espectacular licencia en una de las rimas; tal que así la presenta Alexander en su poemario:
PRIMERA ESQUELA
Aquí la carne no dura
mucho,
aquí se desmejora,
no hay transgresión,
nadie implora,
nadie blasfema ni augura.
Aquí la literatura
no la escriben, la predicen
los eremitas;
¡Oh, please!
(en
cualquier idioma hay gemidos)
La muerte no tiene oídos
como dicen.
Alexander Besú Guevara en
"Bitácora de la tristeza"
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Les animo a poner estos versos en perfecto orden de nueve octosílabos más un verso final tetrasílabo para que vean que efectivamente es una décima de pie quebrado.
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