Alex Pantoja
Poeta recién llegado
Estaban allí,
tan acogidos
de sus manos,
con el
silencio
interponiéndose
en sus palabras,
y aún así no les incomoda
eso.
Él miraba
al columpio,
al piso y a la
grama,
y ella
a las estrellas,
a las nubes
y a los árboles,
pero nunca se
miraban a los ojos.
Él apretó
más la mano
de ella,
y ella
le respondió
también con
un apretón
más fuerte.
Y ambos,
sin decir
ni intercambiar
tan siquiera
vocal alguna,
querían
que algo
fuera de lo
normal
sucediera en
ese momento.
tan acogidos
de sus manos,
con el
silencio
interponiéndose
en sus palabras,
y aún así no les incomoda
eso.
Él miraba
al columpio,
al piso y a la
grama,
y ella
a las estrellas,
a las nubes
y a los árboles,
pero nunca se
miraban a los ojos.
Él apretó
más la mano
de ella,
y ella
le respondió
también con
un apretón
más fuerte.
Y ambos,
sin decir
ni intercambiar
tan siquiera
vocal alguna,
querían
que algo
fuera de lo
normal
sucediera en
ese momento.