• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Esther.

Roman Vieira

El cuervo rojo que te observa en silencio.
Esther.
(Dedicado falso)

Recuerdo bien las horas entre las manos
y las sonrisas que volaban entre labios,​
el tiempo entero e infinito,​
las palabras perdidas en el campo.

Quisiera, Esther, si fuese posible,​
que florecieran de nuevo los rosales,​
que tus ojos se posaran en los míos.

He bajado la cabeza y he mirado al piso;​
Una estrella rota, quizá y solo herida.​
Una luciérnaga más y solo eso.

Hubo un día, Esther,​
en que yo lo hubiese dado todo,​
pero sin vos no tengo nada,​
ni un céntimo, un maldito oro.

Quisiera abrir la puerta y encontrarte,​
tomar tu talle y hacerte mía,​
girar como hubimos hecho antes,​
amarte como no lo hube hecho nunca.

Sucede entonces que cae del cielo​
y recorre salvajemente mi mejilla,​
sin tregua ni sosiego,​
la más fina y frágil platería.

Pienso ahora que me hube marchitado,​
que vos creciste con el viento y me olvidaste,​
que hubo una vez quizás mi hada madrina,​
que vos… La vida entera me arrancaste.

(…)

Recuerdo bien las horas entre las manos​
y las sonrisas que volaban entre labios,​
el tiempo entero e infinito,​
las palabras perdidas de algún un niño…

Y a vos, Esther,​
mi eterno amor imaginario.

-Dedicado Falso-
 
Última edición:
bello poema diseÑado de melancolia, se puede notar en tus letras el embriagador licor de la nostalgia que aun te llena, grato leer tus letras amigo.
 
Esther.
(Dedicado falso)

Recuerdo bien las horas entre las manos
y las sonrisas que volaban entre labios,​
el tiempo entero e infinito,​
las palabras perdidas en el campo.

Quisiera, Esther, si fuese posible,​
que florecieran de nuevo los rosales,​
que tus ojos se posaran en los míos.

He bajado la cabeza y he mirado al piso;​
Una estrella rota, quizá y solo herida.​
Una luciérnaga más y solo eso.

Hubo un día, Esther,​
en que yo lo hubiese dado todo,​
pero sin vos no tengo nada,​
ni un céntimo, un maldito oro.

Quisiera abrir la puerta y encontrarte,​
tomar tu talle y hacerte mía,​
girar como hubimos hecho antes,​
amarte como no lo hube hecho nunca.

Sucede entonces que cae del cielo​
y recorre salvajemente mi mejilla,​
sin tregua ni sosiego,​
la más fina y frágil platería.

Pienso ahora que me hube marchitado,​
que vos creciste con el viento y me olvidaste,​
que hubo una vez quizás mi hada madrina,​
que vos… La vida entera me arrancaste.

(…)

Recuerdo bien las horas entre las manos​
y las sonrisas que volaban entre labios,​
el tiempo entero e infinito,​
las palabras perdidas de algún un niño…

Y a vos, Esther,​
mi eterno amor imaginario.

-Dedicado Falso-

Starlight
Esta poesía es una fascinación para los sentidos,
la encuentro maravillosa, con un lenguaje sencillo
transmites un intenso amor que rememora,
en este presente tan lleno de su ausencia.
Felicitaciones, estrellas y saludos
Ana
 
creo que es un "verdadero" dedicado, porque tus versos así se hacen sentir, que extrañan esa mirada, esas risas en el campo y esas noches estrelladas, hermoso y nostálgico poema recordando un amor, saludos poeta.
 
Starlight
Esta poesía es una fascinación para los sentidos,
la encuentro maravillosa, con un lenguaje sencillo
transmites un intenso amor que rememora,
en este presente tan lleno de su ausencia.
Felicitaciones, estrellas y saludos
Ana
Un comentario sumamene amable... es bueno saber que piensas eso de mi texto, es todo un placer entonces.

Un gusto encontrarte por aquí Cisne.

Saludos.
 
creo que es un "verdadero" dedicado, porque tus versos así se hacen sentir, que extrañan esa mirada, esas risas en el campo y esas noches estrelladas, hermoso y nostálgico poema recordando un amor, saludos poeta.
Pues podríamos decir que en cierto aspecto es verdadero, pero al mismo tiempo... es falso por el hecho de que la persona a quién se le dedica jamas hubo exsitido.

Saludos y gracias por el comentario amable.
 
Esther.
(Dedicado falso)

Recuerdo bien las horas entre las manos
y las sonrisas que volaban entre labios,​
el tiempo entero e infinito,​
las palabras perdidas en el campo.

Quisiera, Esther, si fuese posible,​
que florecieran de nuevo los rosales,​
que tus ojos se posaran en los míos.

He bajado la cabeza y he mirado al piso;​
Una estrella rota, quizá y solo herida.​
Una luciérnaga más y solo eso.

Hubo un día, Esther,​
en que yo lo hubiese dado todo,​
pero sin vos no tengo nada,​
ni un céntimo, un maldito oro.

Quisiera abrir la puerta y encontrarte,​
tomar tu talle y hacerte mía,​
girar como hubimos hecho antes,​
amarte como no lo hube hecho nunca.

Sucede entonces que cae del cielo​
y recorre salvajemente mi mejilla,​
sin tregua ni sosiego,​
la más fina y frágil platería.

Pienso ahora que me hube marchitado,​
que vos creciste con el viento y me olvidaste,
que hubo una vez quizás mi hada madrina,​
que vos… La vida entera me arrancaste.

(…)

Recuerdo bien las horas entre las manos​
y las sonrisas que volaban entre labios,​
el tiempo entero e infinito,​
las palabras perdidas de algún un niño…

Y a vos, Esther,​
mi eterno amor imaginario.

-Dedicado Falso-
hay niñi, crees que ella no lo entenderá por más falso que sea la melancolía atrapa, besos nene
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba