Pesadillas me visitan.
Tu silencio me condena.
Deje en tus lagrimas sonrisas,
Para no matarnos de pena.
Vestí de ternura caricias,
te desnude en un poema.
Siento vértigo a esta prisa,
de aislarme en tus caderas.
Pero los gestos mudos siempre gritan,
y yo cobarde mitad terco,
Cierto es que mis manos fueron tinta
y escribían en tu cuerpo.
Tu mirar de cascabel
mi viaje sin maleta,
nuestros sueños de papel,
que quemamos entre tretas.
Aquello que creí eterno
escribiré eternamente,
deje en cada roce mi esencia.
Yo solo deje quererte,
para odiar vivir sin tu presencia.
Tu silencio me condena.
Deje en tus lagrimas sonrisas,
Para no matarnos de pena.
Vestí de ternura caricias,
te desnude en un poema.
Siento vértigo a esta prisa,
de aislarme en tus caderas.
Pero los gestos mudos siempre gritan,
y yo cobarde mitad terco,
Cierto es que mis manos fueron tinta
y escribían en tu cuerpo.
Tu mirar de cascabel
mi viaje sin maleta,
nuestros sueños de papel,
que quemamos entre tretas.
Aquello que creí eterno
escribiré eternamente,
deje en cada roce mi esencia.
Yo solo deje quererte,
para odiar vivir sin tu presencia.
Última edición: