Kein Williams
Poeta fiel al portal
Óyeme, amor, con ánima que implora,
que en tu numen divino mi ser se consterna,
y en el fulgor astrífero que eterna
tu efigie, mi cordura se atesora.
Tu risa es el concento que la clava
de los orbes etéreos en su giro encumbra;
tu hálito, ambrosía que relumbra
del Empíreo la esencia que se alaba.
¡Oh, deidad que en su pompa me enajena!
No basta el éter vasto a tu hermosura arcana,
ni el ponto abarca tu gentil diadema.
Mi espíritu, en tu luz, su fin engalana,
y en sacro altar, con fervor que encadena,
te immola el pecho en su celeste trama.
que en tu numen divino mi ser se consterna,
y en el fulgor astrífero que eterna
tu efigie, mi cordura se atesora.
Tu risa es el concento que la clava
de los orbes etéreos en su giro encumbra;
tu hálito, ambrosía que relumbra
del Empíreo la esencia que se alaba.
¡Oh, deidad que en su pompa me enajena!
No basta el éter vasto a tu hermosura arcana,
ni el ponto abarca tu gentil diadema.
Mi espíritu, en tu luz, su fin engalana,
y en sacro altar, con fervor que encadena,
te immola el pecho en su celeste trama.