Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el remanso de los ojos de la
noche infinita,
con el poniente se apagaron las
nubes.
Las estrellas expiraron sus destellos
y la dorada Luna refulgió como una
reina.
El Universo solo me hablaba de ti.
El acompañó el largo viaje,
del amor puro y cósmico.
Y selló con mirada irrefutable al
pensante creador Divino.
Llenarse de luces cegadoras es
el mejor presente de la vida plena.
Es el mismo cielo con su danza
el que borra caprichosos llantos.
De la miríada de ese techo iluminado,
Todo su amor nos embriaga,
dulce caricia suprema del éxtasis...
noche infinita,
con el poniente se apagaron las
nubes.
Las estrellas expiraron sus destellos
y la dorada Luna refulgió como una
reina.
El Universo solo me hablaba de ti.
El acompañó el largo viaje,
del amor puro y cósmico.
Y selló con mirada irrefutable al
pensante creador Divino.
Llenarse de luces cegadoras es
el mejor presente de la vida plena.
Es el mismo cielo con su danza
el que borra caprichosos llantos.
De la miríada de ese techo iluminado,
Todo su amor nos embriaga,
dulce caricia suprema del éxtasis...
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