danie
solo un pensamiento...
Observando en las lumbreras,
el atisbo del lobo y la avidez,
se confabulan con las miradas punzantes
que acicalan los rayos del albor;
unas grúas de tela lo alza sobre el pillaje
de aquel manto cristalino que cubre ha esta fecunda hembra;
hierbas frescas para este macho cabrío en carestía.
El macho cabrío busca su rapiña
por las borrascas de aquella estepa,
cuencos de frutos maduros
se pudren entre las verjas de una jaula,
un papiro exquisito con forma de pimpollo
donairoso inmiscuido en orines,
lo hipnotiza con ese aroma pernil
sometiendo su recio viril en las fauces designadas.
Antifaz de cazador bajo el manto de un lobo,
suspicacia y artimañas en la enreja del crepúsculo,
centellas de luz en los peldaños del terruño,
disipando con una efervescente sangre el desgajo de un tálamo,
pequeña cicatriz aguda y delgada
brotando en el afluente del río.
Entre los frenos y las espigas nebulosas
descansan escrituras subterráneas similares
a alcornoques tenebristas.
Perfume fértil de aquel macho cabrío
y abundancia para este aldeano y su mujer.