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Fantasía de una noche en Cáceres

Ayax

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay plenilunio sobre el casco viejo
y sonríe la noche veraniega.
El duende de la brisa ríe y juega
entre los arces de follaje añejo.

Mirándose en la luna, cual espejo,
una dríada con pétalos se estrega
preparando su piel para la entrega,
al fiel poeta, que la ve perplejo.

Se respira la magia del medievo:
saltan gnomos por la ciudad antigua,
vuelan brujas de tiempo muy longevo,
se oye un búho y una anciana se santigua.
Mirar por la ventana no me atrevo,

la dríada, entre sus brazos me apacigua.
 
Última edición:
Hay plenilunio sobre el casco viejo
y sonríe la noche veraniega.
El duende de la brisa ríe y juega
entre los arces de follaje añejo.


Mirándose en la luna cual espejo
una dríada con pétalos se estrega
preparando su piel para la entrega,
al fiel poeta, que la ve perplejo.

Se presiente la magia del medievo:
saltan gnomos por la ciudad antigua,
vuelan brujas de tiempo muy longevo,
se oye un búho y una anciana se santigua.
Mirar por la ventana no me atrevo,
la dríada, entre sus senos me apacigua.
Nunca había oído el verbo estregar y si, por supuesto, restregar.Con cualquier lectura se aprende algo y más si viene de la mano de un poeta. Saludos. Bernardo de Valbuena
 
Las ciudades antiguas pueden despertar ensueños de tiempos medievales, calles estrechas, empedradas permiten imaginar recuerdos ancestrales.

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Hola Bernardo de Alba:
Te agradezco, poeta, la deferencia que has tenido al visitar este soneto y dejar, en él, tu comentario. Un cordial saludo.
 
Hola Maramin:
Gracias, por visitar estas letras, así como por tu cortés comentario. Saludos, poeta.
 
Última edición:
Hay plenilunio sobre el casco viejo
y sonríe la noche veraniega.
El duende de la brisa ríe y juega
entre los arces de follaje añejo.


Mirándose en la luna cual espejo
una dríada con pétalos se estrega
preparando su piel para la entrega,
al fiel poeta, que la ve perplejo.

Se presiente la magia del medievo:
saltan gnomos por la ciudad antigua,
vuelan brujas de tiempo muy longevo,
se oye un búho y una anciana se santigua.
Mirar por la ventana no me atrevo,
la dríada, entre sus senos me apacigua.
Mezclar esa ambieltal esencia de un sueño entre las formas arquitectonicas que
enamoran. los distintos seres entonces enmarcan un portico de sensaciones
que se establecen en esa mirada de remanso. excelente. saludos amables de
luzyabsenta
 
Hay plenilunio sobre el casco viejo
y sonríe la noche veraniega.
El duende de la brisa ríe y juega
entre los arces de follaje añejo.


Mirándose en la luna cual espejo
una dríada con pétalos se estrega
preparando su piel para la entrega,
al fiel poeta, que la ve perplejo.

Se presiente la magia del medievo:
saltan gnomos por la ciudad antigua,
vuelan brujas de tiempo muy longevo,
se oye un búho y una anciana se santigua.
Mirar por la ventana no me atrevo,
la dríada, entre sus senos me apacigua.
Para ser una fantasía, se sintió muy real

.grato leerte
 
Gracias, Guadalupe Villa Cisneros, por tu amable visita a este soneto; asimismo, te agradezco que dejaras tu gentil comentario. Un cordial saludo, poetisa.
 
Gracias, Lourdes, por tu amable visita a este soneto; así como por dejar tu gentil comentario. Saludos, poetisa.
 

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