Camy
Camelia Miranda
Se despuntan las sombras en la losa vacía,
misioneras destapan espejismos guardados,
de baladas que rondan a la cita tardía,
de luceros perdidos en los versos colgados.
Y se calcan tan duras con voraz profecía
que maceran suspiros en sus ojos cansados,
de sequía por hojas, de coloquios por vía,
de cencerros sonoros que se agitan osados.
Y mirando las cartas que revelan certezas
de cardúmenes mustios sujetando fracturas,
ya precisan un halo de vivaces malezas.
Un racimo de flores en sus manos maduras
desgranando balances en mudez por vilezas
por la quilla de sepias, un bajel de ataduras.
A Belén
Una gran amiga y vecina venezolana, quien dejó este plano terrenal hace 6 años y que en vida fuera una mujer con una personalidad inolvidable, de manos bondadosas y con un tremendo talento artístico, dejando un legado de vida y obra a quienes tuvimos el privilegio de conocerla.
Un vuelo melancólico y significativo, por muchas razones personales que me unieron a ella y la cercanía de sus últimos y muy dolorosos días...
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