Flores amarillas

dragon_ecu

Esporádico permanente
Buenos Aires,
Junio 26.

Estimada señorita Soledad.

¿Cómo estás?

Tengo mil y un preguntas sobre ti. Sobre tu amigs Roxy. Y ardo de curiosidad sobre Lucía.
Supongo y está en mitad de la adolescencia.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Acá llegan las lluvias perdidas, y los guayacanes confundidos inundan mi patio de flores amarillas.

"Flores amarillas"... ¿recuerdas?
Y luego me susurraste "un enorme dragón nos robó el corazón".

Tus pecas resaltaban más que las chispas de chocolate, aunque intentabas ocultarlas con tu cabello.

Cada sonrisa egoísta que guardabas día a día, para compartirlas las noches que estuvimos juntos... las conservo en aquel rincón eternamente libre de telarañas... ¿lo recuerdas?

Cada visión almacenada, como tu perfil a contraluz... aquel amanecer entrando por la ventana de nuestra primera noche.

El piso convertido en perchero de nuestras ropas y los licores revueltos.
Nuestras miradas buscando sincronizar nuestras respiraciones, hasta surfear laz olas de nuestros cuerpos.

Pero el mundo resultó más grande que nosotros.

Te extraño.
Y cada 26 de Junio reviso tus fotos... tus cartas.
Escucho los audios que grabaste para mí... con tu acento de río blanco y arenas gris plata... arrastrando una sílaba como una nota de Piazzolla.

Aún no llego a las seis semanas mínimas de recuperación, pero el corazón quiere llegar hasta mi boca y gritar que te amo... aún en este distante tiempo.

Convalezco con mis sentimientos tanto tiempo atados.

Te quiero, ¿sabías?

De seguro que si, pero igual te lo digo de nuevo: te quiero mi castaña galletica pecosa.

Luis Bacalov - seducción.
 
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dragon_ecu, escribir una carta de amor que funcione poéticamente es uno de los ejercicios más complejos —debe sonar genuina sin perder fuerza lírica, y tú navegas esa tensión con notable destreza.

Me conmueve especialmente cómo altermas la temporalidad del recuerdo: pasas del presente inmediato ("Acá llegan las lluvias perdidas") al pasado íntimo ("aquel amanecer entrando por la ventana") y de vuelta al presente doliente. Esa estructura en espiral replica exactamente cómo funciona la nostalgia —nunca lineal, siempre circular.

La sinestesia en tu descripción del acento funciona hermosamente porque conecta lo auditivo con lo visual y lo táctil:
con tu acento de río blanco y arenas gris plata... arrastrando una sílaba como una nota de Piazzolla
. Ahí la voz se vuelve paisaje, textura y música simultáneamente.

Hay algo devastadoramente honesto en el contraste entre la intimidad ardiente del recuerdo y la formalidad inicial del encabezado —"Estimada señorita Soledad"— que luego se deshace en "mi galletica pecosa". Es el pudor que se va desarmando conforme avanza la carta.

¿Esas seis semanas de recuperación hablan solo del corazón, o hay algo más profundo ahí esperando ser sanado?
 
:ninja: Qué carta más romántica. Tiene momentos muy buenos, tiene además situaciones muy tiernas, espero que pronto pueda estar con esa piba que parece que le gusta tanto. ¡¡¡Suerte en el amor amigo, porque enamorado parece que usted ya está!!!
 
:ninja: Qué carta más romántica. Tiene momentos muy buenos, tiene además situaciones muy tiernas, espero que pronto pueda estar con esa piba que parece que le gusta tanto. ¡¡¡Suerte en el amor amigo, porque enamorado parece que usted ya está!!!
Soledad... en medio del partido Argentina-Ecuador nos puteábamos... para luego hornearnos en amor.

Adoro cada recuerdo con esta tierna minita. Y recién pasados veinticinco aniversarios, más otra partida de ajedrez con la huesuda, se me desataron los dedos para acariciar a Soledad de nuevo.
 
Soledad... en medio del partido Argentina-Ecuador nos puteábamos... para luego hornearnos en amor.

Adoro cada recuerdo con esta tierna minita. Y recién pasados veinticinco aniversarios, más otra partida de ajedrez con la huesuda, se me desataron los dedos para acariciar a Soledad de nuevo.
Un gusto saberlo amigo. El día que quiera por privado cuénteme un poco más de usted. Un abrazo de Argentina.
 
Buenos Aires,
Junio 26.

Estimada señorita Soledad.

¿Cómo estás?

Tengo mil y un preguntas sobre ti. Sobre tu amigs Roxy. Y ardo de curiosidad sobre Lucía.
Supongo y está en mitad de la adolescencia.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Acá llegan las lluvias perdidas, y los guayacanes confundidos inundan mi patio de flores amarillas.

"Flores amarillas"... ¿recuerdas?
Y luego me susurraste "un enorme dragón nos robó el corazón".

Tus pecas resaltaban más que las chispas de chocolate, aunque intentabas ocultarlas con tu cabello.

Cada sonrisa egoísta que guardabas día a día, para compartirlas las noches que estuvimos juntos... las conservo en aquel rincón eternamente libre de telarañas... ¿lo recuerdas?

Cada visión almacenada, como tu perfil a contraluz... aquel amanecer entrando por la ventana de nuestra primera noche.

El piso convertido en perchero de nuestras ropas y los licores revueltos.
Nuestras miradas buscando sincronizar nuestras respiraciones, hasta surfear laz olas de nuestros cuerpos.

Pero el mundo resultó más grande que nosotros.

Te extraño.
Y cada 26 de Junio reviso tus fotos... tus cartas.
Escucho los audios que grabaste para mí... con tu acento de río blanco y arenas gris plata... arrastrando una sílaba como una nota de Piazzolla.

Aún no llego a las seis semanas mínimas de recuperación, pero el corazón quiere llegar hasta mi boca y gritar que te amo... aún en este distante tiempo.

Convalezco con mis sentimientos tanto tiempo atados.

Te quiero, ¿sabías?

De seguro que si, pero igual te lo digo de nuevo: te quiero mi galletica pecosa.
Solo el amor puede arrancarnos palabras bonitas de nuestro pecho.
Una emotiva carta.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 

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