Francisco Guardado
Poeta fiel al portal
Las hojas del naranjo lloran perlas,
nos canta la mañana su canción.
Las flores ¡niña! Sueñas con tenerlas
naciendo cada día ¡corazón!
Ten cuidado, preciosa, al envolverlas.
Así quiebras mi juicio y mi razón.
Flores que son los besos al vencerlas
bajo el largo dosel de la emoción.
Te pido que deshojes sólo una,
sólo una pequeñita para mí.
A la luz de la noche ya sin luna,
¡ay! dentro de mi pecho lo sentí.
El ardiente deseo de tus labios
cual alquimia del oro "pa" los sabios.
nos canta la mañana su canción.
Las flores ¡niña! Sueñas con tenerlas
naciendo cada día ¡corazón!
Ten cuidado, preciosa, al envolverlas.
Así quiebras mi juicio y mi razón.
Flores que son los besos al vencerlas
bajo el largo dosel de la emoción.
Te pido que deshojes sólo una,
sólo una pequeñita para mí.
A la luz de la noche ya sin luna,
¡ay! dentro de mi pecho lo sentí.
El ardiente deseo de tus labios
cual alquimia del oro "pa" los sabios.
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