José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la tenue luz de la noche donde las palabras sueñan
nace un poema que su vuelo expande,
no necesita rima ni reglamento,
es un suspiro del alma, un versar latiendo
sentimientos profundos, papeles en blanco,
rellenos con solemnidad y grandeza
como los actos de coronación de la nobleza.
Los versos de tinta y sueños entrelazados,
cuentan historias de amores y desvelos,
rocallas con flores en jardines empedrados
entonces surge el corazón del poeta enamorado
dejando su piel, en cada estrofa, en cada verso.
Papel mojado de lágrimas y risas
testigo mudo de pasiones secretas
latido de la luna y la noche inquieta
el poema es eco de almas indecisas
que en versos encuentran sus vidas completas.
Lento va el tiempo en la métrica elegante,
muchas cadenas que vencer, muchas normas doctrinarias
que si sé que el ritmo recae en el cuarto, el sexto y el octavo
¿Dónde están mis quejidos? ¿El tiempo avanza?
¿Somos agujas de un reloj estático?
El poema con la sangre de las venas se despliega,
canta al amor, al dolor, al instante,
eternizando lo que el alma ruega
cursos de arroyos inmortales.
Así el poema, en su ser inmortal,
se eleva en alas de palabras bellas,
cumple su ley, su regla universal,
en cada verso, en cada línea destella
la luz de la belleza..
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