Genial

Luis de Pablos

Poeta veterano en el Portal
Era genial aquella larga playa
de blancas arenas besadas por las olas.

Era genial aquel largo paseo
franqueado por casas
que sonreían al Atlántico.

Era genial el sabor de las fresas
cuando el mes de mayo
florecía entre flores
y las amapolas se arrullaban
entre trigales,
rojas.

Era genial la vida
con tu compañera sombra,
con tu amiga risa
y tu mirada cómplice.

Maldita sea la hora en que te fuiste
y me dejaste sin casas y sin playa.
Sin el sabor de las fresas de mayo
y sin las amapolas rojas.
Y sin ti, mi dulce compañera,
genial, como lo más genial del mundo.

Nadie me espera y a nadie más espero
y aunque a veces las noches
se me hagan especialmente oscuras,
suelo quedarme dormido arrullado
por el recuerdo de tu risa.

LdP 2020
 
Impactante, carismático: ¡Cómo es que saben estos versos; ir venciendo la resistencia del lector desprevenido, para horadar a través de una aparente simpleza, pero que en realidad es una punzante ironía dirigida hacia el destino, tan poco amable, con quienes vivimos en este planeta!

Un poema que trasmite dolor y pena, pero sobre todo: una inmensa fortaleza, un canto de fidelidad al amor verdadero.

Para quien sólo con su herramienta de sensibilidad humana a sabido ganarse el cariño de todos nosotros, para vos querido Poeta Luis de Pablos, mi más afectuoso saludo, desde el otro la del Atlántico, acá en Mendoza.
 
Última edición:
Era genial aquella larga playa
de blancas arenas besadas por las olas.

Era genial aquel largo paseo
franqueado por casas
que sonreían al Atlántico.

Era genial el sabor de las fresas
cuando el mes de mayo
florecía entre flores
y las amapolas se arrullaban
entre trigales,
rojas.

Era genial la vida
con tu compañera sombra,
con tu amiga risa
y tu mirada cómplice.

Maldita sea la hora en que te fuiste
y me dejaste sin casas y sin playa.
Sin el sabor de las fresas de mayo
y sin las amapolas rojas.
Y sin ti, mi dulce compañera,
genial, como lo más genial del mundo.

Nadie me espera y a nadie más espero
y aunque a veces las noches
se me hagan especialmente oscuras,
suelo quedarme dormido arrullado
por el recuerdo de tu risa.

LdP 2020
Los recuerdos mantienen vivos los momentos que ocupamos para vivir. Saludos. Un placer recibirte por acá.
 
Era genial aquella larga playa
de blancas arenas besadas por las olas.

Era genial aquel largo paseo
franqueado por casas
que sonreían al Atlántico.

Era genial el sabor de las fresas
cuando el mes de mayo
florecía entre flores
y las amapolas se arrullaban
entre trigales,
rojas.

Era genial la vida
con tu compañera sombra,
con tu amiga risa
y tu mirada cómplice.

Maldita sea la hora en que te fuiste
y me dejaste sin casas y sin playa.
Sin el sabor de las fresas de mayo
y sin las amapolas rojas.
Y sin ti, mi dulce compañera,
genial, como lo más genial del mundo.

Nadie me espera y a nadie más espero
y aunque a veces las noches
se me hagan especialmente oscuras,
suelo quedarme dormido arrullado
por el recuerdo de tu risa.

LdP 2020
Quedarse en esa solidificada presencia de los recuerdos. mientras el sabor
del recuerdo enamorado va dejando como una campana de momentos
ausentes, una bella definicion de la ausencia amorosa.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
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Impactante, carismático: ¡Cómo es que saben estos versos; ir venciendo la resistencia del lector desprevenido, para horadar a través de una aparente simpleza, pero que en realidad es una punzante ironía dirigida hacia el destino, tan poco amable, con quienes vivimos en este planeta!

Un poema que trasmite dolor y pena, pero sobre todo: una inmensa fortaleza, un canto de fidelidad al amor verdadero.

Para quien sólo con su herramienta de sensibilidad humana a sabido ganarse el cariño de todos nosotros, para vos querido Poeta Luis de Pablos, mi más afectuoso saludo, desde el otro la del Atlántico, acá en Mendoza.
Mil gracias por este comentario tan amable, tan entrañable. Mil gracias. Un abrazo.
 
Era genial aquella larga playa
de blancas arenas besadas por las olas.

Era genial aquel largo paseo
franqueado por casas
que sonreían al Atlántico.

Era genial el sabor de las fresas
cuando el mes de mayo
florecía entre flores
y las amapolas se arrullaban
entre trigales,
rojas.

Era genial la vida
con tu compañera sombra,
con tu amiga risa
y tu mirada cómplice.

Maldita sea la hora en que te fuiste
y me dejaste sin casas y sin playa.
Sin el sabor de las fresas de mayo
y sin las amapolas rojas.
Y sin ti, mi dulce compañera,
genial, como lo más genial del mundo.

Nadie me espera y a nadie más espero
y aunque a veces las noches
se me hagan especialmente oscuras,
suelo quedarme dormido arrullado
por el recuerdo de tu risa.

LdP 2020

Cuando se conoce el amor de verdad, lo demás es vacío, querido Luis. pero sigues escribiendo bello y fotografiando maravillas, el arte está en tí amigo.
 
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