Vitruvius
Poeta recién llegado
El cielo, el sol, la luz en su ventana,
eco de beatitudes hoy extintas,
se pierden en las horas indistintas
conforme la esperanza se desgrana.
Y un día te atraviesan las mañanas,
la espera, la desierta fortaleza,
los tenues resplandores de belleza,
y el cúmulo de acciones cotidianas.
No hay salida: la madreselva agrieta
los muros de Bastiani y en la quieta
aurora pulveriza la obsidiana.
Verás que sólo has sido unas sucintas
palabras, y en las horas indistintas
el cielo, el sol, la luz en su ventana...
eco de beatitudes hoy extintas,
se pierden en las horas indistintas
conforme la esperanza se desgrana.
Y un día te atraviesan las mañanas,
la espera, la desierta fortaleza,
los tenues resplandores de belleza,
y el cúmulo de acciones cotidianas.
No hay salida: la madreselva agrieta
los muros de Bastiani y en la quieta
aurora pulveriza la obsidiana.
Verás que sólo has sido unas sucintas
palabras, y en las horas indistintas
el cielo, el sol, la luz en su ventana...
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