jmacgar
Poeta veterano en el portal
.“A la mar fui por naranjas
cosa que la mar no tiene
meti la mano en el agua
la esperanza me mantiene"
Glosa a Pedro García Cabrera*
Un olor de azahar perfuma
un mar con hermosas franjas
y como tengo fe suma
a la mar fui por naranjas.
Cubre el cielo espesa bruma,
mas no me importa que truene,
no busco papel ni pluma
cosa que la mar no tiene.
La mar se riza de espuma
como encajes de una enagua;
yo no buscaba yuruma;
metí la mano en el agua
cuando apareció Selene
y Helios apagó su fragua.
Bajo el cielo, en mi piragua,
la esperanza me mantiene.
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Un olor de azahar perfuma
un mar con hermosas franjas
y como tengo fe suma
a la mar fui por naranjas.
Cubre el cielo espesa bruma,
mas no me importa que truene,
no busco papel ni pluma
cosa que la mar no tiene.
La mar se riza de espuma
como encajes de una enagua;
yo no buscaba yuruma;
metí la mano en el agua
cuando apareció Selene
y Helios apagó su fragua.
Bajo el cielo, en mi piragua,
la esperanza me mantiene.
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*Pedro García Cabrera (Vallehermoso, La Gomera, 19 de agosto de 1905 - Santa Cruz de Tenerife, 20 de marzo de 1981), poeta y periodista español perteneciente a la Generación del 27. El 22 de febrero de 2012 el Gobierno de Canarias dedica el día de las Letras Canarias a este autor canario.
Este hermoso romance lo dedicó a la isla que lo vio nacer, La Gomera,y a su característico leguaje del silbo, considerado patrimonio inmaterial de la humanidad:
GOMERA
A cara o cruz he lanzado
a la mar una moneda;
salió cuna y nací yo:
cuna o concha es La Gomera.
Súbete al roque más alto,
silba con todas tus fuerzas
hacia atrás, hacia la infancia,
a ver si el eco recuerda
las bordadas camisillas
que abrigaron mi inocencia.
Sílbame más, mucho más,
que oiga las primeras letras
del alba silabeando
los renglones de mis venas.
Silba, silba sin cesar,
y tráeme la escopeta,
los caballitos de caña
con sus bridas y cernejas,
el croar de los barrancos
y las palmas guaraperas.
Silba, silba sin descanso,
hasta llamar a la puerta
de los que en lucha cayeron
con la rebeldía a cuestas
Sílbame el Garajonay,
que va siempre sin pareja
bailando el santodomingo
camino de las estrellas.
Sílbame el ritmo de fuego
con que danzan tus hogueras
dando a la noche madura
la juventud de doncella.
Sílbeme el faro sus luces,
los alfileres que vuelan
a hundirse en el acerico
redondo de las tinieblas.
Sílbame la sal y el agua,
sílbame el pan y las penas,
y la libertad que amamos
sílbala a diestra y siniestra.
Cierto que no morirás,
mas si algún día murieras
entra en el cielo silbando
y silbando pide cuentas
de por qué te condenaron
a soledades perpetuas.
Y ahora silba más hondo,
silba más alto y sin tregua,
silba una paloma blanca
que dé la vuelta a la Tierra.
Pedro García Cabrera
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