Gris

Alarido

Poeta asiduo al portal
No me había quedado mudo,
no me había quedado sordo.

Solo necesitaba permanecer callado,
escuchar de nuevo el silencio.

Regresarán las preguntas,
con su rugir impertinente.

Contemplaré, perplejo,
la frenética actividad
de las impredecibles luciérnagas,
intermitentes, revoltosas.

Impregnarán de luz
las fortificadas callejuelas.
Misteriosas, laberínticas,
grises, esponjosas...

Solo entonces seré capaz de decir.

En silencio sonrio...
y lo cerebro.
 
No me había quedado mudo,
no me había quedado sordo.

Solo necesitaba permanecer callado,
escuchar de nuevo el silencio.

Regresarán las preguntas,
con su rugir impertinente.

Contemplaré, perplejo,
la frenética actividad
de las impredecibles luciérnagas,
intermitentes, revoltosas.

Impregnarán de luz
las fortificadas callejuelas.
Misteriosas, laberínticas,
grises, esponjosas...

Solo entonces seré capaz de decir.

En silencio sonrio...
y lo cerebro.


Un poema intimista que resalta la complejidad de la sencillez más pura. Felicidades!

Palmira
 
Muchas veces es necesario volver a mirar por segunda o más veces , un placer disfrutar de tu poesía.
Un abrazo fraterno poeta.
Me hacía gracia representar el proceso fugaz de un pensamiento de forma más o menos poética.
Muchas gracias J!!
Un fuerte abrazo
 

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