Alarido
Poeta asiduo al portal
No me había quedado mudo,
no me había quedado sordo.
Solo necesitaba permanecer callado,
escuchar de nuevo el silencio.
Regresarán las preguntas,
con su rugir impertinente.
Contemplaré, perplejo,
la frenética actividad
de las impredecibles luciérnagas,
intermitentes, revoltosas.
Impregnarán de luz
las fortificadas callejuelas.
Misteriosas, laberínticas,
grises, esponjosas...
Solo entonces seré capaz de decir.
En silencio sonrio...
y lo cerebro.
no me había quedado sordo.
Solo necesitaba permanecer callado,
escuchar de nuevo el silencio.
Regresarán las preguntas,
con su rugir impertinente.
Contemplaré, perplejo,
la frenética actividad
de las impredecibles luciérnagas,
intermitentes, revoltosas.
Impregnarán de luz
las fortificadas callejuelas.
Misteriosas, laberínticas,
grises, esponjosas...
Solo entonces seré capaz de decir.
En silencio sonrio...
y lo cerebro.