¡Ha llovido tanto en estos días!
lo noté por las patas grises
de las tórtolas, del color del cielo
humedecido.
Se volvieron chiquitos los ojos de los gatos
Buscando en el tejado un escondite
para sus amoríos.
Hay un llanto que cae lastimero
sobre las hojas de los árboles,
paraguas de los tibios nidos,
prontos a zozobrar.
Ha llovido tanto que ha limpiado
los andenes de los perros callejeros,
las escalinatas, los atrios,
y hasta las bancas de los pordioseros.
Arriba en la montaña erosionada
se derraman los ríos furibundos.
La fuerza de la tierra herida
baja sin control,
arrastrando su ira.
Zza
Abril/17