hanslothar
Poeta recién llegado
¿Qué escondes tras esa máscara,
tierra de mi tierra con forma hermosa?
¿Qué mirada de embrujo tienes
en el fondo de esas obsidianas de fuego?
¿Qué nahualt sempiterno calla
en las raíces de tu cabello maya?
Dime, dime, ¿cuál alux de pies descalzos
corre por las selvas de tu sangre?
¿Cuáles flores y cuáles cantos
se encienden bajo tu paso firme
de raza poderosa y milenaria?
¿Nos conocimos quizás en aquellos días
cuando mi dios y el tuyo eran un sólo sol?
¿O quizás cuando vestida de colores
subías al templo de nuestros mayores?
¿O nos conocimos en los recintos privados,
únicamente al hijo del sol reservados?
Dime, dime, dime si algún teotl perdido
recordó a su hijo errante del mundo
y se apiadó de su eterna soledad
y de su angustia y de su frío.
Dime si al cantar nuestros destinos
nuestras almas juntas llegarán al cielo.
Dime ¿por qué al mirar la masa de la que estás hecha,
miro la mía misma como si fuera una?
¿Y por qué el galope de mi sangre
se embarca en un viaje infinito de años idos
y de siglos por venir cuando me tocas?
Dime, dime; oh, mi metztli hermosa
¿por qué mis palabras se confunden
con esa voz perdida que ya nadie repite?
Y mientras te pienso, quisiera cihuatl sin par,
que pudieras entender mis palabras
y que cuando Tonantzin abrace mi cuerpo,
estés ahí, conmigo, viendo la sonrisa
que voy a tener por haberte conocido.
tierra de mi tierra con forma hermosa?
¿Qué mirada de embrujo tienes
en el fondo de esas obsidianas de fuego?
¿Qué nahualt sempiterno calla
en las raíces de tu cabello maya?
Dime, dime, ¿cuál alux de pies descalzos
corre por las selvas de tu sangre?
¿Cuáles flores y cuáles cantos
se encienden bajo tu paso firme
de raza poderosa y milenaria?
¿Nos conocimos quizás en aquellos días
cuando mi dios y el tuyo eran un sólo sol?
¿O quizás cuando vestida de colores
subías al templo de nuestros mayores?
¿O nos conocimos en los recintos privados,
únicamente al hijo del sol reservados?
Dime, dime, dime si algún teotl perdido
recordó a su hijo errante del mundo
y se apiadó de su eterna soledad
y de su angustia y de su frío.
Dime si al cantar nuestros destinos
nuestras almas juntas llegarán al cielo.
Dime ¿por qué al mirar la masa de la que estás hecha,
miro la mía misma como si fuera una?
¿Y por qué el galope de mi sangre
se embarca en un viaje infinito de años idos
y de siglos por venir cuando me tocas?
Dime, dime; oh, mi metztli hermosa
¿por qué mis palabras se confunden
con esa voz perdida que ya nadie repite?
Y mientras te pienso, quisiera cihuatl sin par,
que pudieras entender mis palabras
y que cuando Tonantzin abrace mi cuerpo,
estés ahí, conmigo, viendo la sonrisa
que voy a tener por haberte conocido.
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