Juan Jose Aceves
Poeta recién llegado
Llegué con los bolsillos rotos,
el estómago medio vacío
y mis esperanzas en una maleta.
No diría que me atrajo la ciudad.
Más bien mi pueblo me expulsó
con un plato vacío y nada que hacer
Creí acostumbrarme a las prisas,
a los ríos de gente en todas partes,
al ruido ensordecedor.
Pero llegué tarde a todas partes.
Los ríos de gente me están ahogando.
El ruido no para ni en lo más callado de mi habitación.
La masa específica de esta ciudad me está absorbiendo.
Mis pies ya no son de hueso y carne:
son de varilla y cemento.
De mi boca ya no salen palabras, solo ruido.
Dejé de ser Yo para convertirme en una obra negra más.
el estómago medio vacío
y mis esperanzas en una maleta.
No diría que me atrajo la ciudad.
Más bien mi pueblo me expulsó
con un plato vacío y nada que hacer
Creí acostumbrarme a las prisas,
a los ríos de gente en todas partes,
al ruido ensordecedor.
Pero llegué tarde a todas partes.
Los ríos de gente me están ahogando.
El ruido no para ni en lo más callado de mi habitación.
La masa específica de esta ciudad me está absorbiendo.
Mis pies ya no son de hueso y carne:
son de varilla y cemento.
De mi boca ya no salen palabras, solo ruido.
Dejé de ser Yo para convertirme en una obra negra más.