• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Hada, hechicera, ninfa, sirena, valkiria y amazona.



Mientras trato de dilucidar
de entre la bruma lo que percibo,
si es esto sueño o realidad,
si sigo muerto o quizás vivo.

A cada instante me convenzo más,
la piel erizada es buena prueba
Vuelo en la penumbra, indefenso tras
la estela de mi cuerpo que se eleva.

Pago y peco por ml ingenuidad
de creer seguir sólo una huella
en esta dulce y espesa oscuridad
que en mis afanes no hacen mella.

Una atmosfera atenta a los avíos
transporta los aromas del incienso.
Tules de sedas son sus atavíos.
Cuál de todos su más bello lienzo.

Y he aquí el primer encuentro:
Hada, luz cárdena, lamparilla fina.
Brilla tanto afuera como adentro.
Advertencia en sus ojos se adivina.

Antes de que yo pueda entender
luminiscencia mayor me encandila.
Hechicera la noche vino a encender.
Bien se emplaza su gesto en mi pupila.

Es el turno de la más bella ninfa.
Sútil sonrisa y mirada displicente
en carrera mi sangre y mi linfa
por ser cuál, más complaciente.

De la vertiente extraigo las aguas.
Sequedades satisfechas y plenas.
Fuerza y voluntad aún exiguas
atraídas por el canto de sirenas.

La tierra retumba a su galope.
Su azabache mi atención soslaya.
Suntuosa Valkiria luce al tope.
Soy su penitente caído en batalla.

Poderosa guerrera, toda una leona.
Frío y rígido semblante desafiante.
Voluptuosa e inquietante amazona.
Débil se presenta el demandante.

La luz demoniza a cada ángel caído
que inquiere al anterior y al siguiente
sin saber de dónde o por qué ha venido
mortal, éste, tan ínfimo como insolente.

Ninguna quiere apropiarse de mi amor.
Solo buscan exacerbar mi tormento
y que ya una vez desalojado mi valor,
muera tras torpe, vil y vano intento.

Es tan absurdo soñar con pretender
beber de lo que me ha sido prohibido,
sin nada que hoy yo pueda perder
porque ya vengo hace rato perdido.

Ellas, en su intento escarlata de existir
perpetúan esta casta de adoradores.
Y quién soy yo, pues, para contravenir
los designios de tan encantadoras flores.

Ya sea que lo descrito no es real,
o que a nadie más pueda alertar.
Aunque se me acuse de ser desleal,
renuncio a mi opción de despertar.

 
Última edición:
Grato es soñar con lo que anhelamos, y difícil siempre despertar
y entender que apenas fue un sueño. Sergio espero se cumplan
tus deseos en este año que recién comienza, que nos sea mas grato
que el que nos dejó. Sabes que te quiero mucho. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
 
Grato es soñar con lo que anhelamos, y difícil siempre despertar
y entender que apenas fue un sueño. Sergio espero se cumplan
tus deseos en este año que recién comienza, que nos sea mas grato
que el que nos dejó. Sabes que te quiero mucho. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
Siento que puedo liberarme de mi tendencia a aferrarme a los sueños, simplemente, abrazándolos con ternura:)
Un beso, Ana Mercedes.
 

Mientras trato de dilucidar
de entre la bruma lo que percibo,
si es esto sueño o realidad,
si sigo muerto o quizás vivo.

A cada instante me convenzo más,
la piel erizada es buena prueba
Vuelo en la penumbra, indefenso tras
la estela de mi cuerpo que se eleva.

Pago y peco por ml ingenuidad
de creer seguir sólo una huella
en esta dulce y espesa oscuridad
que en mis afanes no hacen mella.

Una atmosfera atenta a los avíos
transporta los aromas del incienso.
Tules de sedas son sus atavíos.
Cuál de todos su más bello lienzo.

Y he aquí el primer encuentro:
Hada, luz cárdena, lamparilla fina.
Brilla tanto afuera como adentro.
Advertencia en sus ojos se adivina.

Antes de que yo pueda entender
luminiscencia mayor me encandila.
Hechicera la noche vino a encender.
Bien se emplaza su gesto en mi pupila.

Es el turno de la más bella ninfa.
Sútil sonrisa y mirada displicente
en carrera mi sangre y mi linfa
por ser cuál, más complaciente.

De la vertiente extraigo las aguas.
Sequedades satisfechas y plenas.
Fuerza y voluntad aún exiguas
atraídas por el canto de sirenas.

La tierra retumba a su galope.
Su azabache mi atención soslaya.
Suntuosa Valkiria luce al tope.
Soy su penitente caído en batalla.

Poderosa guerrera, toda una leona.
Frío y rígido semblante desafiante.
Voluptuosa e inquietante amazona.
Débil se presenta el demandante.

La luz demoniza a cada ángel caído
que inquiere al anterior y al siguiente
sin saber de dónde o por qué ha venido
mortal, éste, tan ínfimo como insolente.

Ninguna quiere apropiarse de mi amor.
Solo buscan exacerbar mi tormento
y que ya una vez desalojado mi valor,
muera tras torpe, vil y vano intento.

Es tan absurdo soñar con pretender
beber de lo que me ha sido prohibido,
sin nada que hoy yo pueda perder
porque ya vengo hace rato perdido.

Ellas, en su intento escarlata de existir
perpetúan esta casta de adoradores.
Y quién soy yo, pues, para contravenir
los designios de tan encantadoras flores.

Ya sea que lo descrito no es real,
o que a nadie más pueda alertar.
Aunque se me acuse de ser desleal,
renuncio a mi opción de despertar.

Bueno, abraza a tus sueños, no conocía esa faceta tuya, de inciensos y hechiceras.
Y si son sueños y quieres despertar, lo haras como todos. Para mi despertar no el biológico, sino ese despertar connotativo, tiene que ver con el despertar de la conciencia.
Pero como dijo Calderon, la vida es sueño. Besos.-
 
Última edición:

Mientras trato de dilucidar
de entre la bruma lo que percibo,
si es esto sueño o realidad,
si sigo muerto o quizás vivo.

A cada instante me convenzo más,
la piel erizada es buena prueba
Vuelo en la penumbra, indefenso tras
la estela de mi cuerpo que se eleva.

Pago y peco por ml ingenuidad
de creer seguir sólo una huella
en esta dulce y espesa oscuridad
que en mis afanes no hacen mella.

Una atmosfera atenta a los avíos
transporta los aromas del incienso.
Tules de sedas son sus atavíos.
Cuál de todos su más bello lienzo.

Y he aquí el primer encuentro:
Hada, luz cárdena, lamparilla fina.
Brilla tanto afuera como adentro.
Advertencia en sus ojos se adivina.

Antes de que yo pueda entender
luminiscencia mayor me encandila.
Hechicera la noche vino a encender.
Bien se emplaza su gesto en mi pupila.

Es el turno de la más bella ninfa.
Sútil sonrisa y mirada displicente
en carrera mi sangre y mi linfa
por ser cuál, más complaciente.

De la vertiente extraigo las aguas.
Sequedades satisfechas y plenas.
Fuerza y voluntad aún exiguas
atraídas por el canto de sirenas.

La tierra retumba a su galope.
Su azabache mi atención soslaya.
Suntuosa Valkiria luce al tope.
Soy su penitente caído en batalla.

Poderosa guerrera, toda una leona.
Frío y rígido semblante desafiante.
Voluptuosa e inquietante amazona.
Débil se presenta el demandante.

La luz demoniza a cada ángel caído
que inquiere al anterior y al siguiente
sin saber de dónde o por qué ha venido
mortal, éste, tan ínfimo como insolente.

Ninguna quiere apropiarse de mi amor.
Solo buscan exacerbar mi tormento
y que ya una vez desalojado mi valor,
muera tras torpe, vil y vano intento.

Es tan absurdo soñar con pretender
beber de lo que me ha sido prohibido,
sin nada que hoy yo pueda perder
porque ya vengo hace rato perdido.

Ellas, en su intento escarlata de existir
perpetúan esta casta de adoradores.
Y quién soy yo, pues, para contravenir
los designios de tan encantadoras flores.

Ya sea que lo descrito no es real,
o que a nadie más pueda alertar.
Aunque se me acuse de ser desleal,
renuncio a mi opción de despertar.

Aferrarse a los sueños. amar su libertad e inhalar en ese despacio los densos
cantos de sentimiento cortejando esencias en plena reverberacion.
bellissimo. saludos con afecto de luzyabsenta
 
Con este impresionante poema me hiciste acordar a Daenerys "la madre de los dragones" por la belleza, mitología, fantasía y guerrera. Las imágenes y metáforas que plasmas son magistrales al igual que las rimas y el léxico, a esto yo le llamo maestría y genialidad. Felicitaciones Sergio por la magistralidad de tu poesía, aplausos y saludos Daniel
 

Mientras trato de dilucidar
de entre la bruma lo que percibo,
si es esto sueño o realidad,
si sigo muerto o quizás vivo.

A cada instante me convenzo más,
la piel erizada es buena prueba
Vuelo en la penumbra, indefenso tras
la estela de mi cuerpo que se eleva.

Pago y peco por ml ingenuidad
de creer seguir sólo una huella
en esta dulce y espesa oscuridad
que en mis afanes no hacen mella.

Una atmosfera atenta a los avíos
transporta los aromas del incienso.
Tules de sedas son sus atavíos.
Cuál de todos su más bello lienzo.

Y he aquí el primer encuentro:
Hada, luz cárdena, lamparilla fina.
Brilla tanto afuera como adentro.
Advertencia en sus ojos se adivina.

Antes de que yo pueda entender
luminiscencia mayor me encandila.
Hechicera la noche vino a encender.
Bien se emplaza su gesto en mi pupila.

Es el turno de la más bella ninfa.
Sútil sonrisa y mirada displicente
en carrera mi sangre y mi linfa
por ser cuál, más complaciente.

De la vertiente extraigo las aguas.
Sequedades satisfechas y plenas.
Fuerza y voluntad aún exiguas
atraídas por el canto de sirenas.

La tierra retumba a su galope.
Su azabache mi atención soslaya.
Suntuosa Valkiria luce al tope.
Soy su penitente caído en batalla.

Poderosa guerrera, toda una leona.
Frío y rígido semblante desafiante.
Voluptuosa e inquietante amazona.
Débil se presenta el demandante.

La luz demoniza a cada ángel caído
que inquiere al anterior y al siguiente
sin saber de dónde o por qué ha venido
mortal, éste, tan ínfimo como insolente.

Ninguna quiere apropiarse de mi amor.
Solo buscan exacerbar mi tormento
y que ya una vez desalojado mi valor,
muera tras torpe, vil y vano intento.

Es tan absurdo soñar con pretender
beber de lo que me ha sido prohibido,
sin nada que hoy yo pueda perder
porque ya vengo hace rato perdido.

Ellas, en su intento escarlata de existir
perpetúan esta casta de adoradores.
Y quién soy yo, pues, para contravenir
los designios de tan encantadoras flores.

Ya sea que lo descrito no es real,
o que a nadie más pueda alertar.
Aunque se me acuse de ser desleal,
renuncio a mi opción de despertar.


Este amor idealizado entre los vapores que dejan las dudas y los sueños... de verás que hay mujeres cuya belleza nos parece inalcanzable, yo adoro igualmente la belleza querido amigo goodlookingteenagevampire, es un poema sustancioso y ameno. Un abrazo, y que tengas mucha suerte en el amor y mucha vida en este año que estrenamos.
 

Mientras trato de dilucidar
de entre la bruma lo que percibo,
si es esto sueño o realidad,
si sigo muerto o quizás vivo.

A cada instante me convenzo más,
la piel erizada es buena prueba
Vuelo en la penumbra, indefenso tras
la estela de mi cuerpo que se eleva.

Pago y peco por ml ingenuidad
de creer seguir sólo una huella
en esta dulce y espesa oscuridad
que en mis afanes no hacen mella.

Una atmosfera atenta a los avíos
transporta los aromas del incienso.
Tules de sedas son sus atavíos.
Cuál de todos su más bello lienzo.

Y he aquí el primer encuentro:
Hada, luz cárdena, lamparilla fina.
Brilla tanto afuera como adentro.
Advertencia en sus ojos se adivina.

Antes de que yo pueda entender
luminiscencia mayor me encandila.
Hechicera la noche vino a encender.
Bien se emplaza su gesto en mi pupila.

Es el turno de la más bella ninfa.
Sútil sonrisa y mirada displicente
en carrera mi sangre y mi linfa
por ser cuál, más complaciente.

De la vertiente extraigo las aguas.
Sequedades satisfechas y plenas.
Fuerza y voluntad aún exiguas
atraídas por el canto de sirenas.

La tierra retumba a su galope.
Su azabache mi atención soslaya.
Suntuosa Valkiria luce al tope.
Soy su penitente caído en batalla.

Poderosa guerrera, toda una leona.
Frío y rígido semblante desafiante.
Voluptuosa e inquietante amazona.
Débil se presenta el demandante.

La luz demoniza a cada ángel caído
que inquiere al anterior y al siguiente
sin saber de dónde o por qué ha venido
mortal, éste, tan ínfimo como insolente.

Ninguna quiere apropiarse de mi amor.
Solo buscan exacerbar mi tormento
y que ya una vez desalojado mi valor,
muera tras torpe, vil y vano intento.

Es tan absurdo soñar con pretender
beber de lo que me ha sido prohibido,
sin nada que hoy yo pueda perder
porque ya vengo hace rato perdido.

Ellas, en su intento escarlata de existir
perpetúan esta casta de adoradores.
Y quién soy yo, pues, para contravenir
los designios de tan encantadoras flores.

Ya sea que lo descrito no es real,
o que a nadie más pueda alertar.
Aunque se me acuse de ser desleal,
renuncio a mi opción de despertar.

Me hechizó tu poema, me ha gustado ese universo onírico. Todo un gusto dejarse llevar por tu poesía. Mi amistad poética Amarilys
 
Con este impresionante poema me hiciste acordar a Daenerys "la madre de los dragones" por la belleza, mitología, fantasía y guerrera. Las imágenes y metáforas que plasmas son magistrales al igual que las rimas y el léxico, a esto yo le llamo maestría y genialidad. Felicitaciones Sergio por la magistralidad de tu poesía, aplausos y saludos Daniel
Antes del último capítulo, eso sí.
Muchas gracias, versión anterior de Daniel. Un abrazo.
 
Es que afuera la realidad asfixia a estos entes oníricos, aunque no faltan quienes se le asemejen siquiera en esas potestades deletéreas de que haces gala en este poema que tiene un acento modernista para mi gusto.

Muchas gracias, amigo Sergio, por compartir. Va el abrazo.
Y por muy vívidos que sean terminan siendo totalmente inofensivos. Muchas gracias, Pedro.
Un abrazo.
 

Mientras trato de dilucidar
de entre la bruma lo que percibo,
si es esto sueño o realidad,
si sigo muerto o quizás vivo.

A cada instante me convenzo más,
la piel erizada es buena prueba
Vuelo en la penumbra, indefenso tras
la estela de mi cuerpo que se eleva.

Pago y peco por ml ingenuidad
de creer seguir sólo una huella
en esta dulce y espesa oscuridad
que en mis afanes no hacen mella.

Una atmosfera atenta a los avíos
transporta los aromas del incienso.
Tules de sedas son sus atavíos.
Cuál de todos su más bello lienzo.

Y he aquí el primer encuentro:
Hada, luz cárdena, lamparilla fina.
Brilla tanto afuera como adentro.
Advertencia en sus ojos se adivina.

Antes de que yo pueda entender
luminiscencia mayor me encandila.
Hechicera la noche vino a encender.
Bien se emplaza su gesto en mi pupila.

Es el turno de la más bella ninfa.
Sútil sonrisa y mirada displicente
en carrera mi sangre y mi linfa
por ser cuál, más complaciente.

De la vertiente extraigo las aguas.
Sequedades satisfechas y plenas.
Fuerza y voluntad aún exiguas
atraídas por el canto de sirenas.

La tierra retumba a su galope.
Su azabache mi atención soslaya.
Suntuosa Valkiria luce al tope.
Soy su penitente caído en batalla.

Poderosa guerrera, toda una leona.
Frío y rígido semblante desafiante.
Voluptuosa e inquietante amazona.
Débil se presenta el demandante.

La luz demoniza a cada ángel caído
que inquiere al anterior y al siguiente
sin saber de dónde o por qué ha venido
mortal, éste, tan ínfimo como insolente.

Ninguna quiere apropiarse de mi amor.
Solo buscan exacerbar mi tormento
y que ya una vez desalojado mi valor,
muera tras torpe, vil y vano intento.

Es tan absurdo soñar con pretender
beber de lo que me ha sido prohibido,
sin nada que hoy yo pueda perder
porque ya vengo hace rato perdido.

Ellas, en su intento escarlata de existir
perpetúan esta casta de adoradores.
Y quién soy yo, pues, para contravenir
los designios de tan encantadoras flores.

Ya sea que lo descrito no es real,
o que a nadie más pueda alertar.
Aunque se me acuse de ser desleal,
renuncio a mi opción de despertar.

Ante tanta belleza y deidad es difícil mantenerse despierto y los sueños ascienden a las alturas simplemente con la magia de una mirada. Encantada de leerte amigo Sergio, besos llenos de admiración y cariño querido amigo....muááckssss
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba