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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Haibun

Como un ritual todas las tardes a la misma hora ella paseaba por el jardín. Le sonría a sus margaritas, olía sus jazmines y acariciaba el grueso tronco del ciruelo. Siempre les susurraba palabras dulces de agradecimiento y sus ojos eran un manantial de ternura que las cubría.
Luego se sentaba en el despintado banco y sus ojos ya no veían sus cuidadas plantas sino un patio con niños corriendo a su alrededor y un ciruelo de tronco delgado.

Asoman risas
entre las azucenas
de los recuerdos.
 
Como un ritual todas las tardes a la misma hora ella paseaba por el jardín. Le sonría a sus margaritas, olía sus jazmines y acariciaba el grueso tronco del ciruelo. Siempre les susurraba palabras dulces de agradecimiento y sus ojos eran un manantial de ternura que las cubría.
Luego se sentaba en el despintado banco y sus ojos ya no veían sus cuidadas plantas sino un patio con niños corriendo a su alrededor y un ciruelo de tronco delgado.

Asoman risas
entre las azucenas
de los recuerdos.
La vida regalando alegría queda marcado positivamente para los que nos rodean ..bellas imágenes florales regalan vuestro tierno poema estimada Máster ly 22..saludos cordiales .
 
Como un ritual todas las tardes a la misma hora ella paseaba por el jardín. Le sonría a sus margaritas, olía sus jazmines y acariciaba el grueso tronco del ciruelo. Siempre les susurraba palabras dulces de agradecimiento y sus ojos eran un manantial de ternura que las cubría.
Luego se sentaba en el despintado banco y sus ojos ya no veían sus cuidadas plantas sino un patio con niños corriendo a su alrededor y un ciruelo de tronco delgado.

Asoman risas
entre las azucenas
de los recuerdos.
Que bonito esa alegría y esos recuerdos.
Recordar es volver a vivir.
Siempre es un honor visitarla.

Saludos
 
Como un ritual todas las tardes a la misma hora ella paseaba por el jardín. Le sonría a sus margaritas, olía sus jazmines y acariciaba el grueso tronco del ciruelo. Siempre les susurraba palabras dulces de agradecimiento y sus ojos eran un manantial de ternura que las cubría.
Luego se sentaba en el despintado banco y sus ojos ya no veían sus cuidadas plantas sino un patio con niños corriendo a su alrededor y un ciruelo de tronco delgado.

Asoman risas
entre las azucenas
de los recuerdos.
Una maravilla de haibun querida LY , me encanta esa suavidad, paz y tranquilidad que se desprende de tus letras. Me gusta esos recuerdos llenos de dulzura y ternura, un bálsamo para el alma. Fue un verdadero placer visitar tu hermoso espacio, como siempre te dejo un gran abrazo y toda mi admiración a tu arte.
 
Muchas gracias Dragon, por leer mis letras y por tu bello comentario. Y tu sentir es muy cierto la naturaleza recibe, absorbe la energía que la circunda y cuando estamos necesitados de toda esa bella vibración la esparce en colores y aromas haciéndonos sentir bien; ese estimulo trae a nuestra memoria momentos felices.
Un gran abrazo con todo mi agradecimiento.
 
Como un ritual todas las tardes a la misma hora ella paseaba por el jardín. Le sonría a sus margaritas, olía sus jazmines y acariciaba el grueso tronco del ciruelo. Siempre les susurraba palabras dulces de agradecimiento y sus ojos eran un manantial de ternura que las cubría.
Luego se sentaba en el despintado banco y sus ojos ya no veían sus cuidadas plantas sino un patio con niños corriendo a su alrededor y un ciruelo de tronco delgado.

Asoman risas
entre las azucenas
de los recuerdos.
Bellísimo, Laly! Me sentí en ese jardín, entre las flores... Además, con maestría, condensas en tu haibun el inexorable devenir de la vida. Me encantó! Abrazo...
 
Como un ritual todas las tardes a la misma hora ella paseaba por el jardín. Le sonría a sus margaritas, olía sus jazmines y acariciaba el grueso tronco del ciruelo. Siempre les susurraba palabras dulces de agradecimiento y sus ojos eran un manantial de ternura que las cubría.
Luego se sentaba en el despintado banco y sus ojos ya no veían sus cuidadas plantas sino un patio con niños corriendo a su alrededor y un ciruelo de tronco delgado.

Asoman risas
entre las azucenas
de los recuerdos.
Que bello dejarse llevar por la ternura y calidez de sus palabras. Muy bonito!

Feliz día!
 

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