Vivo en un viejo pueblo donde la muerte es la vecina universal. De mis paseos por sus callejuelas calladas me traigo estos momentos que conforman mi nueva realidad.
Llueve agua mansa
el líquen reverdece
llora la encina.
Muros de piedra
cierran huertos baldíos
Muere el cerezo
Torre orgullosa
tosca piedra labrada
pura oración.
Por ardua cuesta
hacia el hogar vacío
sube el anciano.
Parva riqueza
como cristal sonoro
brota la fuente.
Llueve agua mansa
el líquen reverdece
llora la encina.
Muros de piedra
cierran huertos baldíos
Muere el cerezo
Torre orgullosa
tosca piedra labrada
pura oración.
Por ardua cuesta
hacia el hogar vacío
sube el anciano.
Parva riqueza
como cristal sonoro
brota la fuente.