Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hasta cuando seguiré esperando,
que la nieve se derrita bajo estos pies desnudos,
si heme aquí parado en el polo entumecido, solo y en harapos,
hasta cuando seguiré esperando,
una palabra de arrullo,
si de la boca no aparece ni siquiera un susurro.
Hasta cuando seguiré esperando,
¡¡POR LA CRESTA!! y por Neptuno
si los dioses no escuchan mi suplica al lado tuyo,
hasta cuando seguiré esperando,
un poco loco, un poco iluso,
si mi ceguera se obstina en ver tu figura imaginada.
Hasta cuando seguiré esperando,
con cigarros y en ayuno,
si mis pulmones están hinchados
de blasfemia y de humo.
Hasta cuando seguiré esperando
si estoy cansando y ante mis ojos
obscura se ha vuelto mi piel,
hasta cuando seguiré esperando
si mis pasos se niegan a continuar,
y duelen, de verdad duelen,
si un paso más han de dar.
Hasta cuando seguiré esperando
si mis párpados han caído inconclusos,
y no se separan para ver mi orgullo,
hasta cuando seguiré esperando,
que en la esquina me espera el colmillo,
del lobo que aconseja confuso,
pues no entiende la espera taciturna,
de mis años ya toscos.
Hasta cuando esperaré,
que tus gestos, tu mirada, tus labios, tus ansias,
me avisen........,
que mi espera ya no vale más que un segundo.....
que la nieve se derrita bajo estos pies desnudos,
si heme aquí parado en el polo entumecido, solo y en harapos,
hasta cuando seguiré esperando,
una palabra de arrullo,
si de la boca no aparece ni siquiera un susurro.
Hasta cuando seguiré esperando,
¡¡POR LA CRESTA!! y por Neptuno
si los dioses no escuchan mi suplica al lado tuyo,
hasta cuando seguiré esperando,
un poco loco, un poco iluso,
si mi ceguera se obstina en ver tu figura imaginada.
Hasta cuando seguiré esperando,
con cigarros y en ayuno,
si mis pulmones están hinchados
de blasfemia y de humo.
Hasta cuando seguiré esperando
si estoy cansando y ante mis ojos
obscura se ha vuelto mi piel,
hasta cuando seguiré esperando
si mis pasos se niegan a continuar,
y duelen, de verdad duelen,
si un paso más han de dar.
Hasta cuando seguiré esperando
si mis párpados han caído inconclusos,
y no se separan para ver mi orgullo,
hasta cuando seguiré esperando,
que en la esquina me espera el colmillo,
del lobo que aconseja confuso,
pues no entiende la espera taciturna,
de mis años ya toscos.
Hasta cuando esperaré,
que tus gestos, tu mirada, tus labios, tus ansias,
me avisen........,
que mi espera ya no vale más que un segundo.....