No ha sido ningún esfuerzo; al contrario, un placer

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Me ha llamado mucho la atención esto en tu comentario. Hace muchos años un amigo me vino a decir algo así como que yo no estaba enamorado de Ana, sino de la idea de estar enamorado de Ana y, aunque en ese momento no lo vi, ahora creo que tenía mucha razón.
En una de mis primeras lecturas asocié a que ella era la emoción poética, el estado emocional que nos lleva a escribir poesía, a expresarlo en esa forma; emoción que muchas, muchas veces es justamente el amor.
Después preferí quedarme con una ella más personificada y me quedé con que ella es la figura amada idealizada. En mi caso, aunque puedo decir que he amado varias veces, en el fondo siempre hay una figura común, como si fuera un mismo personaje interpretado por distintas actrices. Probablemente esto es así porque en mi caso el amor siempre lo he tenido en el plano ideal y no en el real.
Llega un momento en el que eres consciente de que lo que amas no es real, sino que es una especie de símbolo y aun así, lo mantienes porque llegas a conformarte con lo que significa ser capaz de amar, con poder definirte como ser que ama.
Quizás, con mis matices y desde mi perspectiva personal, algo de tu idea original sí me ha llegado.
Te agradezco mucho las explicaciones. Es verdad que siempre puedes llevar un poema a tu terreno, pero también creo que a menudo los poemas son como pequeñas ventanas que muestran una parte de un todo mucho más grande interno del poeta y solo con los destellos que aparecen en el poema no se consigue percibir ese todo. Conocerlo da una nueva perspectiva al poema y lo llena de sentido.
Por mi parte, he explorado muy poco el concepto que comentas de ideas platónicas, como realidades universales anteriores a las cosas concretas. Reflexionando un poco sobre esto, creo que tiendo más a situar los ideales como una meta, más que como un principio.
Sí he experimentado en varias ocasiones el conflicto entre lo ideal y lo real, especialmente el conflicto de intentar que una persona real encaje con la figura idealizada, que casi siempre me ha llevado algún tipo de ruptura. Ahora mismo, quizá por la aceptación de la naturaleza idealizada de ella, creo que he esquivado el conflicto y llevé la lectura del poema más a la idea de cómo está presente en todas las cosas.
Espero seguir disfrutando por aquí de tus escritos.
Álvaro