Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay que escribir ...
Quise escribir unos versos
sobre la felicidad, esa emoción
de soplos del tiempo
que al desvalido abandona
y no los pude pensar,
una niña amanecida
de las corolas del alba
llena de llanto y hambre
me sacudió, desistí,
guarde lápiz y cuaderno
y como a un polluelo asustado
que se extravió de su nido
le puse pan en la boca,
se fue el llanto
vino la risa y en sus ojos
tiernos de luna
crecieron rayos de luz
con ellos tejí estos versos
fugaces como la felicidad.
Hay que escribir
y el que pueda debe cantar
para correr del camino
lo triste y llenarlo de felicidad.
Hay que escribir,
hay que terminar la guerra
contra la felicidad
para que la vida florezca
en el árbol del corazón.
Hay que reír cuanto podamos,
sembrar el viento de gozo
y las penas alejar.
Hay que escribir al amor,
hay que hacerlo y cantarlo
que salga y multiplicarlo
para que el odio
no entristezca el corazón.
Hay que escribir
sobre el amor a la tierra,
hay que salvarla y cantarlo
por los árboles heridos,
por los peces y los ríos
que no llegaran al mar,
por las aves y su cielo,
por ser humanos
entre la vida diversa
con qué Dios la creó
para hacerla nuestro hogar.
Hay que escribir y lograr
que la tierra
nuestro hogar sea el mejor
sitio para la vida bajo
las alas del sol.
Quise escribir unos versos
sobre la felicidad, esa emoción
de soplos del tiempo
que al desvalido abandona
y no los pude pensar,
una niña amanecida
de las corolas del alba
llena de llanto y hambre
me sacudió, desistí,
guarde lápiz y cuaderno
y como a un polluelo asustado
que se extravió de su nido
le puse pan en la boca,
se fue el llanto
vino la risa y en sus ojos
tiernos de luna
crecieron rayos de luz
con ellos tejí estos versos
fugaces como la felicidad.
Hay que escribir
y el que pueda debe cantar
para correr del camino
lo triste y llenarlo de felicidad.
Hay que escribir,
hay que terminar la guerra
contra la felicidad
para que la vida florezca
en el árbol del corazón.
Hay que reír cuanto podamos,
sembrar el viento de gozo
y las penas alejar.
Hay que escribir al amor,
hay que hacerlo y cantarlo
que salga y multiplicarlo
para que el odio
no entristezca el corazón.
Hay que escribir
sobre el amor a la tierra,
hay que salvarla y cantarlo
por los árboles heridos,
por los peces y los ríos
que no llegaran al mar,
por las aves y su cielo,
por ser humanos
entre la vida diversa
con qué Dios la creó
para hacerla nuestro hogar.
Hay que escribir y lograr
que la tierra
nuestro hogar sea el mejor
sitio para la vida bajo
las alas del sol.
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