MiguelEsteban
ÚNICO
Cuando sobre el pecho inclinas
la melancólica frente,
una azucena tronchada
me pareces.
Porque al darte la pureza,
de que es símbolo celeste,
como a ella te hizo Dios
de oro y de nieve.
Gustavo Adolfo Bécquer
rima XIX
Atizado do son, do el trabajo,
la flor mágica asienta su amarillo
verdor e ilusión do albor
de mi son cuando la palabra dirige
do la flecha acierta su inmortal
cordis do un lanzamiento
cargo mis versos tu heart it's the target
apunto y disparo ya que su palabra femenina
me llena de esplendor.
Masculino bitch do el que creyó el informe,
mother's fucker do el cual encargado d'el.
In my dreams te revelas contra susodicha
existencia encadenada
mas fuego incontable por el cual
amanezco con la tienda de campaña
like this morning olé
no te desvaneces al cerrar los ojos
eso es indicador de buena energía
y camino extendido a tu interior,
do el alma sin torre ni verja ni muralla,
por los linderos te atravieso cual espada
fémina mía morada do alma,
el sí bemol su disipado dolor
del cual sólo quiero uno el suyo,
y si el paraíso se cierra
yo quisiera que lo fuera ella entera,
un hombre sin ilusiones no es hombre,
mas no vivo del aire,
me estoy fabricando do la astilla
pa' ser lanza de madera
no puedo quedarme en la superficie de retina
voy más allá miro como tú ves
mas en nueva cruzada tú serás mi único Dios
como para mí lo único sagrado es la naturaleza
mas veo do Creador en ella
como veo la Azucena amarilla bella,
y jamás efímera, mágica, eterna indescifrable
cual do sudoku de Euromillones llameselé
ludopatía avanzada, es quererte en mi día.
Dragón verde cobre y Lhiannan Shee
Rima
XVIII
Gustavo Adolfo Bécquer:
atigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo,
del salón se detuvo en un extremo
Entre la leve gasa
que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía
en compasado y dulce movimiento.
Como cuna de nácar
que empuja al mar y que acaricia el céfiro
tal vez allí dormía
al soplo de sus labios entreabiertos.
¡Oh! ¡Quién así, pensaba,
dejar pudiera deslizarse el tiempo!
¡Oh, si las flores duermen,
qué dulcísimo sueño!
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