Las ramas entrelazadas de los árboles
te invitan a caminar bajo sus sombras
inhalar profundo el aire puro que nos regala
y sentir el alivio de los pulmones
al exhalar el aire tóxico que respiramos en la ciudad.
Sentir el abrazo de los rayos solares
la brisa matinal que nos acaricia
es tocar el cielo con las manos
al sentirnos acompañados por la melodía
que nos ofrece la sinfónica orquesta de las aves.
Sentada a la vera del río
es hermoso para el cuerpo, el alma y la mente
disfrutar de la armonía del paisaje
e intentar descubrir y admirar con otra visión
lo maravilloso que es la naturaleza que nos rodea.
Hay tanto por describir y descubrir
sobre el admirable regalo que nos dio el universo
pero como no soy poeta, no se expresarme con versos
solo garabateo desde mi caradurez
sentimientos y algo más... es lo aquí les dejo.
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